Los sueños de la infancia de un japonés alumbran un robot gigante

jueves 29 de noviembre de 2012 11:03 CET
 

TOKIO (Reuters) - Como muchos japoneses, Kogoro Kurata creció viendo robots futuristas en películas y dibujos animados, deseando poder darles vida y dirigirlos él mismo. A diferencia de la mayoría de los japoneses, él lo ha conseguido.

El robot de Kurata, de 4 metros de alto y cuatro toneladas, es un hipopótamo gris con un asiento para un piloto y controlado manualmente que permite al operador articular sus grandes brazos, moverlo y conducirlo a una velocidad de hasta seis metros por hora.

"Los robots que vimos en nuestra generación siempre eran grandes y siempre los conducía alguien, y no creo que tengan mucho sentido en el mundo real", dijo Kurata, un artista de 39 años.

"Pero siempre fue mi sueño montar en uno de ellos, y también creo que forman parte de la cultura japonesa. Siempre pensé que era algo que los japoneses tenían que hacer".

Su robot prototipo viene equipado con un sistema operativo que también permite el control remoto desde un iPhone, así como "armas" opcionales que disparan botellas de plástico o perdigones y que funciona mediante un sistema de bloqueo y carga que se dispara con la sonrisa del piloto.

El robot, que tardó dos años en concebirse y construirse, también viene con una gama de opciones personalizadas, como la pintura o los portavasos.

No es barato. El precio para el modelo más básico es de aproximadamente 110 millones de yenes (1,3 millones de dólares).

Kurata dijo que aunque ha recibido miles de solicitudes de información sobre la compra del robot, también ha recibido un gran número de cancelaciones y se negó a especificar cuánta gente ha comprado un modelo.

Pero eso no es lo importante.

"Al construirlo, espero ser una especie de pionero para que las personas pueden llegar más lejos y hacer cosas diferentes" dijo.

"Podrían ser capaces de crear una sociedad que utiliza robots de manera que ni siquiera podemos imaginar. Espero más de las implicaciones de la construcción que del robot en sí mismo".

 
Como muchos japoneses, Kogoro Kurata creció viendo robots futuristas en películas y dibujos animados, deseando poder darles vida y dirigirlos él mismo. A diferencia de la mayoría de los japoneses, él lo ha conseguido. En la imagen, un hombre mira al robot gigante "Kuratas" en una exposición en Tokio, 28 de noviembre de 2012. REUTERS/Kim Kyung-Hoon