Una aplicación noruega trata de hacer divertidas las matemáticas

miércoles 28 de noviembre de 2012 11:51 CET
 

OSLO (Reuters) - La 'startup' que está detrás de la aplicación de álgebra que superó a Angry Birds como número uno en las tiendas noruegas de aplicaciones a comienzos de este año tratará el año que viene de repetir aquel éxito mundial con otros cuatro juegos de matemáticas.

El objetivo de WeWantToKnow AS -enseñar 12 años de matemáticas en cerca de 30 horas de juego- es ambicioso, pero sus fundadores están seguros de que el éxito de la primera versión de DragonBox, el juego de álgebra que se ha descargado más de 50.000 veces, demuestra que el objetivo está al alcance.

La compañía lanzará una nueva versión de DragonBox a finales de este año y en 2013 introducirá juegos para funciones, probabilidad, geometría y números, el resto de campos clave en matemáticas.

El profesor Jean-Baptiste Huynh creó su primer juego después de frustrarse con la forma en la que se explican las matemáticas, uniéndose a Rolf Assev, un ejecutivo de la empresa Opera Software, hace más de una década.

El objetivo de WeWantToKnow es redefinir el lenguaje matemático para juegos y adaptar el proceso de aprendizaje al juego.

"La parte educativa es la realmente difícil y hemos descifrado el código. Este tipo de juego va a ser un 'imprescindible' en el aprendizaje futuro", dijo Huynh a Reuters.

En la actualidad, cerca de 100 colegios en Estados Unidos están probando el juego en un proyecto conjunto con la Universidad de Washington.

No hay rivales directos en el mercado y la firma dijo que ya ha rechazado una serie de ofertas de compra por parte de grandes empresas de juegos. No tiene planes de salir a bolsa.

"Lo haremos por nuestra cuenta y tenemos grandes ambiciones. ¿Por qué deberíamos cotizar en bolsa? Pregunta a Mark Zuckerberg si cree que el año pasado ha sido divertido. Creo que él todavía desea hacer lo que quisiera con su propia compañía", dijo el director de marketing de Assev.

Huynh y su socio Patrick Marchal poseen el 70 por ciento de la compañía, el resto está en manos de antiguos ejecutivos de Opera, incluyendo el que fuera consejero delegado durante muchos años y cofundador Jon Von Tetzchner.