La Iglesia de Inglaterra está ciega, dice el arzobispo de Canterbury

miércoles 21 de noviembre de 2012 19:12 CET
 

LONDRES (Reuters) - El arzobispo de Canterbury acusó a la Iglesia de Inglaterra de permanecer intencionadamente ciega frente a la sociedad británica moderna al rechazar la designación de mujeres como obispos, un triunfo para la minoría tradicionalista.

Tras más de diez años de debate divisorio, el Sínodo General, que dicta las normas de la Iglesia, no aprobó la medida el martes por apenas seis votos pese al hecho de que 42 de las 44 diócesis de la Iglesia la habían aprobado con anterioridad.

Las mujeres han sido presbíteras en la Iglesia desde hace más de 20 años, pero la votación del martes les negó el acceso a los estratos superiores de la jerarquía para los próximos años.

Esto choca con buena parte de la sociedad británica, donde la igualdad de sexos es considerada un derecho. Los comentarios en los periódicos el miércoles mostraron a una Iglesia desfasada que corre el peligro de ser irrelevante.

"Parece como si fuéramos deliberadamente ciegos con algunas de las tendencias y prioridades del resto de la sociedad", dijo el arzobispo Rowan Williams en un discurso al Sínodo que permanecía reunido tras la votación.

"Tenemos que dar algunas explicaciones. Hemos perdido, como resultado de lo de ayer, credibilidad ante nuestra sociedad".

"LA IGLESIA NO ESTÁ MUERTA"

La estructura del Sínodo significa que las reformas propuestas deber ahora posponerse al menos otros cinco años, ampliándose un debate que ha enfrentado a reformistas con conservadores.

El segundo clérigo más destacado de la Iglesia negó las acusaciones de que tras la votación, se encara una crisis existencial.   Continuación...

 
El arzobispo de Canterbury acusó a la Iglesia de Inglaterra de permanecer intencionadamente ciega frente a la sociedad británica moderna al rechazar la designación de mujeres como obispos, un triunfo para la minoría tradicionalista. En la imagen, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, en una reunión con el sínodo general de la Iglesia de Inglaterra, en el Centro de Londres, el 21 de noviembre de 2012. REUTERS/Yui Mok/Pool