El orgullo de la lengua catalana alimenta el debate independentista

domingo 18 de noviembre de 2012 14:02 CET
 

BARCELONA, España (Reuters) - Puede que Barcelona sea la segunda ciudad más grande de España, pero algunos turistas de este destino mediterráneo pueden llevarse una sorpresa al descubrir que señales de tráfico, anuncios y menús no están en español, sino en otra lengua romance: el catalán.

Durante los casi 40 años de la dictadura de Francisco Franco, el catalán no estaba bien visto por las autoridades y se hablaba sobre todo dentro de casa.

Desde el regreso a la democracia en los años 70, los catalanes, que son en su mayoría bilingües, han invertido tiempo y dinero en proteger el idioma por temor a que desaparezca.

Cataluña ya tenía una tensa relación con Madrid al percibir un tratamiento injusto en tiempos de crisis económica. Pero la indignación aumenta ante cualquier indicio de campañas por "españolizar" la región, como dijo hace poco el ministro de Educación, José Ignacio Wert, refiriéndose a que quería aumentar el peso del español en los colegios.

La idea de que Madrid amenaza el modelo de inmersión en catalán ha alimentado los sentimientos separatistas y ayuda a ganar apoyo para los partidos proindependencia antes de las elecciones parlamentarias del 25 de noviembre.

Si el presidente de la región, el nacionalista Artur Mas, resulta reelegido con mayoría absoluta, podría tener una legislatura en la que intentar que el Gobierno español autorice un referéndum sobre la independencia, que el Gobierno central considera anticonstitucional.

Sondeos recientes muestran que más de la mitad de los catalanes quieren separarse de España, el nivel más alto de la historia.

"No tenemos ningún problema con los españoles pero sí con el Estado español. Cuando alguien tiene una actitud agresiva contra ti, resulta provocador", dijo Ricard Domingo, agente literario y miembro de un consejo escolar de una escuela pública de Barcelona.

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Puede que Barcelona sea la segunda ciudad más grande de España, pero algunos turistas de este destino mediterráneo pueden llevarse una sorpresa al descubrir que señales de tráfico, anuncios y menús no están en español, sino en otra lengua romance: el catalán. En la imagen, un cartel publicitario escrito en catalán en un calle de Barcelona. REUTERS/Gustau Nacarino (SPAIN - Tags: POLITICS)