IKEA se disculpa por emplear a presos de Alemania del Este

viernes 16 de noviembre de 2012 18:08 CET
 

BERLÍN (Reuters) - IKEA se disculpó el viernes por emplear el trabajo forzado de presos políticos en la comunista Alemania del Este para fabricar parte de sus muebles en los años 80.

Ante varias víctimas de la Stasi, la policía secreta de la República Democrática Alemana (RDA), un directivo del gigante sueco admitió por primera vez que no habían actuado cuando aparecieron los rumores sobre trabajo de prisioneros.

"Pese a los intentos de IKEA en los años 80 por impedir el uso de presos políticos en la fabricación de sus productos en la RDA, se emplearon presos políticos. Como representante de IKEA en Alemania, ofrezco mis más profundo arrepentimiento a las víctimas", dijo Peter Betzel, director de la empresa en el país.

Abochornada por las noticias aparecidas en los medios, IKEA, la mayor tienda de muebles del mundo, lanzó el año pasado una investigación interna sobre si había utilizado trabajos forzados en la RDA hasta la caída del Muro de Berlín en 1989.

La compañía encargó la investigación a la auditora Ernst & Young en mayo para garantizar más objetividad.

La presentación del informe se produjo a unos metros del Puesto de Control Charlie, uno de los lugares más característicos de la división de Berlín durante la Guerra Fría, donde los ex presos de la Stasi dijeron que esperan que el estudio llevara a compensaciones económicas.

"No se trata de conseguir compensación sólo de IKEA, sino de todas las empresas que jugaron un papel en esto", dijo Rainer Wagner, de 62 años. IKEA no abordó el asunto de la compensación, aunque dijo que consideraría nuevas investigaciones sobre la cuestión del trabajo forzado.

Wagner fue encarcelado tras intentar huir a la RDA en 1966 y se vio obligado a trabajar en una fábrica que producía contadores de gas. Algunas de las empresas implicadas fueron privatizadas tras la reunificación, dijo.

/Por Stephen Brown/

 
IKEA se disculpó el viernes por emplear el trabajo forzado de presos políticos en la comunista Alemania del Este para fabricar parte de sus muebles en los años 80. En la imagen, el logotipo de IKEA junto a una fábrica abandonada en la parte oriental de Berlín. REUTERS/Thomas Peter