Morgan Spurlock profundiza en la Comic-Con con su nueva película

domingo 8 de abril de 2012 11:54 CEST
 

LOS ÁNGELES (Reuters) - Conocido por atacar a los restaurantes de comida rápida en "Super Size Me" y la publicidad por emplazamiento en "La historia más grande jamás vendida", el último documental de Morgan Spurlock ofrece una visión empática de la Comic-Con, la mayor convención de cultura popular del mundo, que acoge a unos 130.000 aficionados cada año en San Diego.

"Comic-Con Episode IV: A Fan's Hope" (en clara alusión a "Star Wars Episode IV: A New Hope"), que se estrena este fin de semana en los cines de Estados Unidos, analiza la convención desde la mirada de cinco personajes: un 'fanboy' que intenta pedirle matrimonio a su novia pero no pasa suficiente tiempo alejado de ella como para comprarle un anillo, un artista que busca el reconocimiento de los profesionales de los cómics mientras inicia su propia carrera profesional, otro artista que es todo lo contrario y una diseñadora de disfraces que expone sus creaciones con la esperanza de obtener el reconocimiento de los grandes de la industria.

Reuters habló recientemente con Spurlock sobre sus 'fanboys', la convención y el futuro de los cómics.

P: ¿Cómo es que el mundo de los cómics solía ser para niños y ahora es para niños de todas las edades?

R: "Si te fijas en lo enormemente populares que se han vuelto los taquillazos cinematográficos, lo grandes y populares que se han hecho los videojuegos, lo grandes y complejos que se han vuelto los cómics, que eran vistos como algo para niños y han seguido creciendo y madurando, y que el negocio ha crecido para darse cuenta de que hay muchas audiencias a las que dirigirse. Y además, lo que antes era visto como demasiado "friki" se ha vuelto increíblemente popular. Por eso es algo tan grande que ha tenido tanto éxito.

P: Mucha gente ve que la Comic-Con ha pasado de ser una pequeña reunión de amantes de los cómics en los 70 a algo tan grande que algunos se lamentan de que Hollywood lo domine con sus películas de gran presupuesto y series basadas en superhéroes y personajes de ciencia ficción. ¿Es eso cierto?

R: "No, Hollywood está intentando tomar el control de la Comic-con porque la historia que quieren contar es 'Oh, mira, Angelina está aquí para hablar de su nueva película'. Todos apoyamos la estúpida idea de que los famosos son un valor añadido. Y eso es de lo único que queremos que se hable. Nadie quiere hablar de ese pequeño artista que está publicando su propio cómic trabajando en su casa, porque eso no es noticia, no es lo suficientemente atractivo. Hay un nivel de existencia más profundo en la Comic-Con, pero ningún medio tiene interés en hablar de él".

P: Tu película ciertamente se centra en eso, particularmente en los artistas y diseñadores de disfraces que esperan su oportunidad.

R: "No creo que la gente entienda la Comic-Con como un asunto laboral. Hay gente que acude con el sueño y la esperanza de entrar en el negocio como artista o diseñador. Hay miles de personas que acuden intentando hacer lo mismo cada año. Y creo que eso es algo maravilloso".

P: ¿Cómo de importante crees que es la cultura de los cómics para la cultura general?

R: "Creo que algo que puede emocionarte contando una historia en formato visual es algo que tienes que atesorar y que necesitas que se siga acogiendo".

 
Conocido por atacar a los restaurantes de comida rápida en "Super Size Me" y la publicidad por emplazamiento en "La historia más grande jamás vendida", el último documental de Morgan Spurlock ofrece una visión empática de la Comic-Con, la mayor convención de cultura popular del mundo, que acoge a unos 130.000 aficionados cada año en San Diego.
En la imagen, Morgan Spurlock a su llegada a los Oscar en Hollywood el 26 de febrero de 2012.    REUTERS/Lucas Jackson