PERFIL- La presidenta electa de Brasil, aún un enigma en el país

lunes 1 de noviembre de 2010 10:13 CET
 

Por Brian Winter y Natuza Nery

JUIZ DE FORA, Brasil, 1 nov (Reuters) - A continuación algunos consejos para quien se reúna con la flamante presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff (también conocida como "Stela" en la época de la dictadura militar).

Primero, hablar rápidamente. Y segundo, si está buscando congraciarse con ella, probablemente no es buena idea sugerir que se necesitan grandes reformas para que Brasil conserve su título de una de las economías emergentes de crecimiento más acelerado del mundo.

En una entrevista con Reuters, previa a su victoria en las elecciones presidenciales del domingo, rechazó de plano que fuera a avanzar en grandes recortes presupuestarios o a cambiar algunas de las más restrictivas leyes laborales a nivel mundial.

Preguntada sobre si era posible que Brasil siguiera creciendo a un ritmo anual de un 7 por ciento sin tales reformas, Rousseff movió la cabeza, sonrió e interrumpió: "¿Brasil está creciendo (así de rápido) ahora?", preguntó. "Bueno, entonces es posible", concluyó.

La apuesta de Rousseff es que será capaz de crear millones de empleos, mejorar las infraestructuras y escuelas y aprovechar la recién descubierta riqueza petrolera sin desviarse sustancialmente del conjunto de planes de bienestar y políticas de mercado que hicieron a su ex jefe, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, popularísimo tanto en casa como en Wall Street.

Tras su holgada victoria electoral en segunda vuelta que la convirtió en la primera presidenta de Brasil, ahora Rousseff podrá impulsar una mayor presencia estatal en el estratégico sector del petróleo.

Los bancos estatales van a seguir teniendo una participación importante en la economía, pero el temor a que Rousseff gobierne a la izquierda de Lula, como manifestaron algunos inversores y opositores, parece exagerado.

Un examen del período en que fue ministra de Minas y Energía y después jefa de Gabinete muestra a una tecnócrata exigente, que desdeña abiertamente las ineficiencias vistas con frecuencia en el sector público y que se rodea de los miembros más pro mercado del Partido de los Trabajadores (PT).   Continuación...