8 de abril de 2010 / 20:43 / hace 7 años

ACTUALIZA-Buscan víctimas de un nuevo desprendimiento en Río

(Actualiza con detalles, comentarios, cambia procedencia, firma de autor)

Por Douglas Engle

NITEROI, Brasil, 8 abr (Reuters) - Los equipos de rescate trabajaban frenéticamente el jueves para encontrar a residentes sepultados por un nuevo desprendimiento cerca de Río de Janeiro, mientras que la cifra de fallecidos como consecuencia de las intensas lluvias en la segunda mayor ciudad de Brasil subía a 153.

Las más fuertes precipitaciones registradas en la zona en más de cuatro décadas, que comenzaron el lunes, han provocado cerca de 200 corrimientos de tierras que arrasaron con casas de favelas situadas en laderas de cerros, causando la mayoría de las muertes y dejando sin hogar a miles de personas.

Los equipos de búsqueda rescataron a 21 personas desde los escombros de casas arrasadas por un desprendimiento ocurrido el miércoles en la noche en la ciudad de Niterói, a pocos kilómetros de Río.

Los bomberos dijeron que seis cuerpos fueron sacados del barro y creen que hay otras 70 personas desaparecidas como consecuencia de ese incidente.

Marlene Pineiro, residente del barrio Morro de Bumba, donde tuvo lugar el desprendimiento, dijo que escuchó un fuerte ruido cuando la tierra comenzó a moverse bajo su casa y alcanzó a saltar por una ventana antes de que se derrumbara completamente.

"Corrimos y todo comenzó a caer (...) la cocina, el cuarto de mi hermano, la sala de estar", afirmó.

"Pero en el otro cuarto paró, así es que cuando eso sucedió abrimos la venta (...) saltamos hacia los árboles y corrimos lejos", agregó.

La red Globo de Brasil mostró imágenes de ese barrio, de una casa semidestruida en la que se veía un cuarto con una cama cubierta por escombros y un televisor que aún se mantenía sobre un mueble.

Varios medios locales dijeron que 200 personas se encontraban sepultadas en ese lugar como consecuencia del desprendimiento, algunas de ellas citando a la agencia de defensa civil de Río de Janeiro.

El vicegobernador del estado de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, declaró que alrededor de 200 personas vivían en Morro de Bumba, pero que no había forma de saber cuántos más había ahí cuando ocurrió el deslave.

Responsables de la defensa civil contactados por Reuters también dijeron que no podían confirmar la información.

"No sé qué hacer, quiero ayudar pero no sé ni dónde comenzar. Mis primos están encerrados ahí, la agonía es enorme", dijo Gisele Pimenta, un residente de Morro de Bumba de 30 años, en entrevista con Globo.

SOLICITUD DE FONDOS

Las autoridades afirman que al menos 10.000 casas aún están en riesgo de derrumbe y el Gobierno federal envió a más fuerzas de seguridad para ayudar en las operaciones de rescate.

El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, solicitó al Gobierno federal 370 millones de reales (208 millones de dólares) en ayuda para operaciones de emergencia.

Grandes olas rompían en la famosa playa Copacabana de Río mientras se reanudaban las lluvias y las autoridades advertían a la gente que no nadara ni practicara surf hasta que las condiciones volvieran a la normalidad.

La mayor parte de los daños se concentra en favelas donde vive alrededor de una quinta parte de la población de Río, a menudo en precarias viviendas.

Paes dijo que la ciudad priorizaría el hallazgo de aquellos atrapados bajo el barro y los escombros, dijo la red brasileña Globo, incluso si eso significa tener que desviar recursos de la reparación de caminos y mejorar el tránsito en la ciudad.

"Ahora la prioridad para todos nosotros son las vidas humanas, entre abrir caminos y salvar vidas, mejor salvemos vidas", dijo, según informó Globo.

Niterói hasta ahora ha sido el área más afectada, con al menos 85 muertos, afirmó el Cuerpo de Bomberos, mientras que en Río de Janeiro informaron de 48 fallecidos.

El alcalde Paes llamó a los residentes a quedarse en sus casas por tercer día consecutivo o al menos evitar desplazarse al centro de la ciudad, debido a que los pronósticos meteorológicos anticipan que las lluvias continuarán hasta el fin de semana.

El jueves el tráfico fluía normalmente en la mayor parte de la ciudad, a diferencia de lo que ocurría dos días antes, cuando las lluvias convirtieron a los viaductos en lagos, dejaron a los conductores varados en sus vehículos y obligaron a otros a caminar kilómetros hasta sus casas por calles empapadas.

El caos en el transporte renovó la atención sobre la pobre infraestructura de Río de Janeiro, cuando se prepara para ser sede de la Copa Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Olímpicos 2016.

El Comité Olímpico Internacional dijo el miércoles en un comunicado que planea conversar con autoridades de Río de Janeiro una vez que la situación se normalice, para evaluar en qué forma el desastre podría afectar los preparativos para los Juegos.

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