El envejecimiento de Europa obliga a renovar la política laboral

domingo 4 de abril de 2010 15:57 CEST
 

Por Sara Ledwith y Sophie Taylor

LONDRES/PARIS, 4 abr (Reuters) - Terry Robinson ha cumplido ya casi tres cuartas partes de su segunda etapa de aprendiz. Su primera, con 15 años, fue como carpintero y ebanista. Ahora está aprendiendo para convertirse en supervisor en el sector minorista. En junio cumplirá 71 años.

Robinson, que vive cerca de Oxford, en Inglaterra, pertenece a una minoría de personas que no sólo está trabajando, sino que además está adquiriendo nuevas habilidades mientras se acercan a los 80 años, el grupo de edad de más rápido crecimiento en Europa.

Los políticos europeos esperan que los trabajadores de su edad y los más jóvenes puedan servir de modelo a los ciudadanos de una sociedad envejecida.

En París, a Carole Avayou, de 63 años, le gustaría formar parte de ese grupo. Era técnica de Air France-KLM desde 1978, y acababa de cumplir 60 años cuando se le informó que tenía que jubilarse de manera obligatoria. Llevó su lucha por mantener su empleo a la justicia, después de una protesta inútil que incluyó encerrarse en la oficina.

"Quería que hablaran conmigo, que escucharan mis argumentos. Puse un mueble detrás de la puerta y atasqué el picaporte", dijo la mujer por teléfono.

Estas dos historias muestran las contradictorias realidades a las que la gente mayor se enfrenta en Europa, mientras el continente se acerca a un momento demográfico histórico.

Este año, el número de personas de entre 60 y 65 años empezará a superar el de los de entre 15 y 20, quienes tradicionalmente reemplazan la fuerza laboral, según datos de Eurostat citados por Allianz.

Si las economías de Europa quieren crecer, las personas de la tercera edad tendrán que trabajar más tiempo. Pero en un clima económico débil, no muchos empresarios los querrán.   Continuación...