Venezuela toma control de emblemática unidad de Banco Santander

viernes 3 de julio de 2009 21:18 CEST
 

CARACAS, 3 jul (Reuters) - Venezuela tomará el viernes el control de la unidad del español Banco Santander en el país, el Banco de Venezuela, adquirido en medio de la ola de nacionalizaciones ejecutada por el Gobierno del presidente izquierdista Hugo Chávez.

El viernes por la tarde se prevé el "acto de transferencia" de la entidad al Estado así como la posesión de las nuevas autoridades de la institución, una de las mayores del sistema financiero local.

El Gobierno y las autoridades del Santander (SAN.MC: Cotización) acordaron en mayo la venta del banco por 1.050 millones de dólares: 630 millones de dólares a ser pagados el 3 de julio y el resto con dos pagarés, cada uno de 210 millones de dólares, el 3 de octubre y el 30 de diciembre.

También se le permitió al Santander repatriar dividendos por 182,4 millones de dólares al 27 de mayo y 122,3 millones al 3 de julio, en medio del férreo control de cambios vigente en el país desde 2003.

Banco de Venezuela maneja un 10,18 por ciento de las captaciones totales del público, ocupando el cuarto lugar de todo el sistema bancario, y el 11,07 por ciento de la cartera de créditos, para ubicarse en el tercer lugar.

Chávez, que afirma liderar una revolución socialista, ha nacionalizado desde 2007 grandes firmas controladas por grupos extranjeros y este año ha continuado con las expropiaciones, pese a la abrupta caída de los precios del crudo que ha golpeado a las cuentas del país.

El militar retirado ha asegurado que el Banco de Venezuela pasará a ser de "propiedad social" para consolidar al sistema financiero venezolano y la economía del país petrolero, pese a que algunas de las principales entidades públicas tienen graves problemas de operación.

El Santander tenía alrededor del 98 por ciento del Banco de Venezuela, que fue privatizado en 1996 por 351 millones de dólares, tras pasar a manos del Estado en medio de la devastadora crisis financiera que azotó al país entre 1994 y 1995.

La compra de la entidad, con 285 oficinas y 3,2 millones de clientes, permitirá al mandatario socialista aumentar su influencia en el sector bancario.