3 de mayo de 2013 / 12:07 / hace 4 años

ANÁLISIS-El déficit a la carta y las tensiones regionales en España

* Nuevo reparto abre brecha dentro del gobernante PP

* Regiones más cumplidoras temen salir perjudicadas

* Cataluña reclama la mitad del margen extra dado a CCAA

Por Blanca Rodríguez

MADRID, 3 may (Reuters) - La posibilidad de que España fije por primera vez límites de déficit diferentes para sus 17 comunidades autónomas (CCAA) ha abierto un nuevo frente de tensiones políticas para el Gobierno de Mariano Rajoy, que se arriesga a desincentivar a las regiones más cumplidoras en un año clave para la recuperación económica.

El establecimiento de umbrales desiguales para tener en cuenta la situación de cada región es defendido por las cinco CCAA que sobrepasaron los objetivos de déficit en 2012, con Cataluña a la cabeza, pero es rechazado de plano por regiones gobernadas por el Partido Popular, que hasta ahora habían cerrado públicamente filas con la política económica de Rajoy.

“España no está para comer a la carta, todos tenemos que comer el mismo menú”, dijo esta semana el presidente de la saneada comunidad de Extremadura, José Antonio Monago, uno de los que más ha alzado la voz dentro del PP contra la propuesta y que presentó un informe bajo el inequívoco título de “Sí a la igualdad, no al déficit a la carta”.

Aunque no hay elecciones autonómicas en el horizonte hasta 2015, varios presidentes regionales del PP, que temen pagar en las urnas años de políticas de austeridad con un incesante aumento del paro y varios escándalos de corrupción, han subido el tono de forma inusual ante el Gobierno y advertido que no tolerarán que regiones menos responsables con el gasto salgan ganando con un nuevo reparto.

Diversas encuestas están escenificando el desgaste que los ajustes fiscales y el aumento del paro están provocando en los principales partidos políticos, con el gobernante PP a la cabeza.

Tras anunciar un nuevo cuadro macroeconómico el pasado viernes, el Gobierno central confirmó que compartiría con las CCAA el mayor margen dado por Bruselas para equilibrar sus cuentas públicas, relajando del 0,7 al 1,2 por ciento del PIB la meta de déficit regional conjunta para este año, dentro de un objetivo total para España de un 6,3 por ciento.

Queda sin embargo por decidir cómo se repartirá entre las comunidades ese margen adicional, que supone unos 5.000 millones de euros, y en el inicio de una negociación que debe cerrarse en las próximas semanas, varios líderes regionales no han tardado en intentar presionar al Gobierno a favor de sus tesis.

CATALUÑA QUIERE LA MITAD DEL MARGEN

Desde Cataluña, que reclama que su objetivo de déficit este año se sitúe en el 2,1 por ciento del PIB -lo que equivaldría quedarse con la mitad de esos 5.000 millones de euros-, su presidente Artur Mas habló esta semana de una “situación límite” de la región.

El Gobierno central asegura que aún no hay nada cerrado y que las cifras se fijarán a finales de mayo o en junio tras analizar las conclusiones de un grupo de trabajo creado a tal efecto.

El Ministerio de Hacienda tiene claro que las CCAA que han “aprobado” -todas menos Valencia, Murcia, Cataluña, Andalucía y Baleares- tienen que estar incentivadas de alguna manera, pero también subraya que no todas las regiones sufren el mismo grado de recesión económica o parten del mismo escenario.

“Este año ha habido una horquilla importante entre las comunidades en las cifras de déficit de 2012, es un escenario nuevo que hay que analizar, aunque si se fuera a objetivos de déficit diferentes, a las cumplidoras habría que premiarlas de alguna manera”, dijo a Reuters una fuente de Hacienda sin dar pistas sobre posibles compensaciones.

Desde la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), su subdirector, José Ignacio Conde-Ruiz, consideró razonable establecer datos distintos de déficit para dar más credibilidad al objetivo regional conjunto y propuso tomar en cuenta el dato de déficit primario, que excluye el pago de los intereses de la deuda, a la hora de valorar los ajustes de las regiones.

“Valencia casi dedica el 1,1 por ciento del PIB al pago de intereses de deuda, por lo que tendría complicado alcanzar el objetivo. La deuda tiene mucha persistencia y mirar el déficit primario sería una forma de igualar los esfuerzos”, dijo Conde-Ruiz a Reuters.

Las CCAA realizaron un fuerte ajuste el año pasado para acabar cerrando con un déficit conjunto del 1,76 por ciento, frente al 3,3 por ciento del ejercicio anterior, pero las cifras entre las regiones variaron entre el 0,7 de Extremadura y el 3,5 de Valencia.

Los presidentes ‘populares’ de Madrid -una encuesta muestra que perderían el feudo de la comunidad mantenido durante dos décadas - y Castilla y León también se han pronunciado públicamente en contra de un reparto desigual. Ambas se han alineado con las tesis de Extremadura de rechazar más margen a las “incumplidoras” a su costa, planteando que sea el Estado el que ceda parte de su déficit para estas regiones.

“No podemos permitir que se perjudique a quienes cumplieron y fueron capaces de cualquier cosa para sacar a este país de la crisis”, insistió el presidente extremeño, subrayando que un déficit a la carta rompería cualquier principio de igualdad y solidaridad entre comunidades autónomas. (Editado por Carlos Ruano)

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