10 de julio de 2012 / 12:23 / en 5 años

La crisis retrasa aún más la emancipación de los españoles

MADRID, 10 jul (Reuters) - La crisis económica ha acentuado la dependencia juvenil de la familia en España, haciendo que siete de cada diez jóvenes entre 20 y 29 años vivan con sus padres, según un informe publicado el martes por la Fundación La Caixa.

El 44,1 por ciento de los jóvenes españoles vive en el hogar familiar, frente al 40,7 por ciento que lo hacía en 2005. En la actualidad, la edad media de abandono del hogar familiar en España se sitúa en torno a los 29 años, frente a países como Finlandia donde sus jóvenes se independizan con 23.

Estas cifras, pese a no ser especialmente significativas por la tendencia clásica de emancipación tardía entre los jóvenes españoles, sí ponen de manifiesto la ruptura con una tendencia iniciada en la década de los 90 marcada por un abandono del hogar a una edad más temprana y la convergencia con los jóvenes europeos.

“Nuestros jóvenes son los más formados, los más libres y los más ricos a nivel intelectual y a la vez son los que mayor incertidumbre y desconfianza viven”, dijo Jaime Lanaspa, director general de la Fundación La Caixa.

“En España se consolida la emancipación tardía. Antes se decía que los jóvenes eran cómodos. Ahora lo que cambia es que no hay elección, es algo impuesto”, apuntó Almudena Moreno, coordinadora del estudio “La transición de los jóvenes a la vida adulta. Crisis económica y emancipación tardía”.

Otra de las consecuencias del abandono posterior del hogar ha sido un descenso en cuanto al número de viviendas encabezadas por jóvenes, pasando de un 16,4 por ciento en 2005 a un 14,5 por ciento en 2011, al no poder hacer frente al pago de una hipoteca o alquiler. Muchos de los que ya se habían independizado han tenido que volver junto a sus familias.

DESCONFIANZA EN LOS SERVICIOS SOCIALES

Los jóvenes españoles manifiestan una desconfianza casi total respecto a los políticos, a los que suspenden con una nota de 2,8 sobre diez, valorando negativamente la gestión de los servicios públicos. Más del 50 por ciento lo considera como poco o nada satisfactoria.

“La consecuencia directa es una gran deslegitimación de las instituciones”, dijo Antonio López, autor del estudio y catedrático de la UNED, quien añadió que “nuestros jóvenes son invisibles para los servicios sociales y las instituciones”.

España, junto con Grecia, Austria, Portugal, Italia y Luxemburgo, es uno de los países que menos recursos destina a los jóvenes. El gasto social no supera en 2,9 por ciento frente a países como Reino Unido, que les dedican un 6,6 por ciento.

“No es que el joven sea cómodo sino que tanto las instituciones como las familias han hecho que sea cómodo. Y de esto se ha aprovechado el Estado que lo ha convertido en una tendencia: no gastar en los jóvenes”, dijo Moreno, doctora en Sociología.

COMPORTAMIENTOS DIFERENTES

Pese a que los jóvenes españoles parten con las mismas expectativas que los europeos, son estos últimos quienes se emancipan antes y siguen trayectorias distintas que no pasan por formar una familia.

La independencia de los españoles está supeditada a la estabilidad laboral y económica. Lo que realmente constituye un marcador de entrada en la vida adulta de los jóvenes españoles es tener un trabajo.

“En España hay una preferencia cultural y social que asocia la formación de la familia con la estabilidad económica, a causa sobre todo de la falta de ayudas institucionales”, apunta el estudio, que añade que los europeos valoran más la independencia porque así se lo inculcan tanto sus familias como las instituciones.

Desde que empezó la recesión económica a finales de 2007, la tasa de desempleo en España se ha duplicado, situándose en un 24,6 por ciento en mayo de este año -el nivel más alto de la OCDE. La tasa de desempleo juvenil alcanzó un 52,1 por ciento en mayo de 2012 frente al 19,7 por ciento de 2007.

La situación de los jóvenes es especialmente preocupante, ya que el desempleo y las dificultades del mercado de trabajo para encontrar un empleo pronto podrían poner en peligro sus trayectorias profesionales y las perspectivas de beneficios futuros, según el estudio.

El número de ‘Ninis’ (jóvenes que ni estudian ni trabajan de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años) aumentó desde el inicio de la crisis en un 5,9 por ciento hasta situarse en un 17,6 por ciento frente al aumento en el conjunto de la OCDE de tan sólo un punto porcentual, con una tasa del 16,4 por ciento. (Información de Leticia Núñez; Edición de Inmaculada Sanz)

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