ENFOQUE-Una pequeña tienda, reflejo de la desesperación en España

lunes 16 de abril de 2012 13:17 CEST
 

Por Carlos Ruano

MADRID, 16 abr (Reuters) - Como tantos otros pequeños comercios de barrio en España, el bazar de regalos Té y Limón se ha visto abocado a liquidar el negocio tras sufrir un acusado descenso de las ventas y no conseguir acceso al crédito en la peor crisis de la democracia española.

Lo que distingue a este pequeño local de los casi 4.800 comercios que, según la patronal de autónomos, han tenido que cerrar desde principios de 2012, es que su propietario ha encontrado una fórmula de liquidación que ha disparado las visitas y ventas al negocio en vísperas de echar definitivamente el cierre.

En la fachada de su negocio en el madrileño barrio de Prosperidad, el empresario César Calle, de 53 años, decidió colgar hace un mes un cartel de grandes dimensiones en el que daba "las gracias a todos aquellos que nos han ayudado a cerrar el negocio".

Decenas de locales en la misma zona ya han decidido cerrar y no es difícil encontrar carteles de alquiler comercial, incluso enfrente de este negocio, por lo que el reclamo de esta tienda resume un sentir popular al atacar a Gobierno, oposición, empresarios, sindicatos, bancos y corruptos, llegando incluso a agradecer a la rescatada Grecia "por enseñarnos cómo será nuestro futuro".

Precisamente la agria ironía del cartel recuerda el reciente suicidio de un jubilado griego en la plaza de Sintagma con una nota en el bolsillo donde atacaba a los políticos por su desesperada situación, y que se ha convertido en símbolo de la indignación helena contra la gestión de la crisis europea.

La respuesta a los bajos precios y a la ingeniosa iniciativa - amplificada por la publicidad que han dado los medios de comunicación, que han utilizado la fórmula de cierre como muestra de las dificultades de los comercios de barrio - ha multiplicado exponencialmente las ventas y generado una corriente de simpatía previsiblemente efímera.

"Si yo ahora supiese que esto va a seguir así, casi con la mitad de la respuesta me mantendría abierto (...) Pero no podemos engañarnos, esto tiene la vida de una mariposa", dice emocionado el dueño del negocio familiar, que emplea también a su esposa y a sus dos hijos.

"Es una pena pero, obviamente, nosotros nos estamos aprovechando", señala Pilar, una clienta, en relación con los precios de liquidación que, según los dueños, han reducido a prácticamente cero los márgenes.   Continuación...