4 de febrero de 2010 / 11:10 / en 8 años

La Copa del America sale de los juzgados... directa al mar

Por Paul Tait

SINGAPUR, 4 feb (Reuters) - Una característica que ha hecho de la Copa del America una de las competiciones más duraderas del mundo ha sido su capacidad de reinventarse a sí misma, algo que sucederá de nuevo cuando dos yates de tecnología espacial se enfrenten en aguas de Valencia la semana que viene.

La 33 edición de la Copa, que comienza el lunes, será casi irreconocible sobre la de hace 159 años, cuando el yate estadounidense America, de madera, derrotó a una flota británica de pequeños veleros y goletas en una carrera alrededor de la isla de Wight.

Esta vez, un catamarán gigante, del equipo suizo Alinghi, que dirige Ernesto Bertarelli, se enfrentará al igualmente desafiante BMW Oracle de Estados Unidos, apoyado por el multimillonario de la informática Larry Ellison, en tres carreras por el Mediterráneo.

Será una pugna entre dos de los hombres más ricos del mundo, y algunos de los mejores navegantes del mundo, en barcos de 27,4 metros de eslora, de unos materiales inimaginables hace un siglo, como la fibra de carbono o el kevlar.

A pesar de todos los cambios, las reglas de la competición de 2010 han sido irónicamente determinadas por un documento firmado en 1887, que desde entonces se ha convertido en uno de los documentos más litigados de la historia de este deporte.

Tres años de batallas legales desde que Alinghi defendiera exitosamente la Copa contra el Team New Zealand también en Valencia han llevado a que el evento de 2010 sea una disputa de tres carreras sin la regata preliminar usual de los equipos.

La acritud fuera del agua ha amainado ligeramente, y ambos equipos dicen que están preparados para competir.

"Confiamos en que la carrera empiece el lunes como está previsto -si el tiempo lo permite- y queremos resolver esta competición en el agua", dijo el patrón del Alinghi Brad Butterworth después de la última bronca legal.

IMPREDECIBLE

La incertidumbre sobre si finalmente se celebraría la regata terminó la semana pasada, cuando un tribunal de Nueva York decidió atender el recurso del equipo BMW Oracle sobre el origen de las velas de la nave suiza después de la prueba.

Esta misma semana, los equipos han estado en desacuerdo sobre las reglas de la carrera, con el Golden Gate Yacht Club - representado por el barco BMW Oracle - preocupado por una regla que prohibía las carreras con un viento por encima de los 15 nudos (27,78 kilómetros por hora), claramente por el poder que pueden generar estos yates multicasco de alta tecnología pero frágiles.

Aunque el límite de viento de 15 nudos fue impuesto por razones de seguridad, se piensa que el bote suizo de doble casco tiene ventaja sobre su rival con vientos más suaves.

El tiempo impredecible en medio del invierno en el puerto del Mediterráneo complicará aún más al ambiente del evento, ya que el BMW Oracle prefiriendo condiciones más desfavorables. Un jurado de la regata decidió que el responsable principal de la misma determinará qué constituye condiciones justas y seguras.

"Esto trae algún grado de sentido común a las reglas", dijo el portavoz de GGYC Tom Ehman.

La cantidad de tiempo y dinero gastado en los juzgados demuestra la pasión que se ha acumulado en el evento.

Los barcos, con un coste de millones de dólares, son extraordinarios: el Alinghi 5 parece una mantis el BMW Oracle de Estados Unidos se asemeja a un Batmóvil ahuecado - irreconocible respecto a las quillas que habían predominado hasta ahora.

El catamarán de Bertarelli, que navega bajo el auspicio de la Société Nautique de Genève, de una Suiza sin salida al mar, tiene la anchura de dos pistas de tenis y un mástil inclinado con una altura de 17 pisos.

"Nunca ha habido nada como eso. Tamaño, potencia... va más allá de todo lo creado anteriormente", dijo a Reuters el timonel de Alinghi en una entrevista este mes.

El barco americano mide como dos canchas de baloncesto y tiene un mástil enorme con forma de ala. El equipo Oracle presume de que ha alcanzado velocidades de 40 nudos, y su tripulación dice que puede deslizarse sobre las aguas con uno de sus cascos levantado a una altura de 30 pies (9,1 metros).

"Tenemos un barco anormal", dijo el tripulante de la cubierta de proa Shannon Falcone en un blog del equipo (here). "Cada vez que estamos en el agua y navegando, gritamos. Sientes como si volaras".

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