Tras el accidente, la tripulación del crucero anhela el mar

lunes 30 de enero de 2012 17:32 CET
 

Por Steve Scherer

ROMA, 30 ene (Reuters) - Después de que el capitán del Costa Concordia abandonara el barco y de ayudar a decenas de pasajeros, Carlos Garrone se quitó la ropa y se tiró al gélido mar de la costa de la isla Giglio para rescatar a un compañero de tripulación que se estaba ahogando.

Mientras avanzaba el rescate del crucero, a merced de los caprichos del clima invernal, los pasajeros hacen fila para reclamar su compensación. Pero pese al trauma del naufragio -y al igual que muchos compañeros-, Garrone no planea dejar su trabajo.

"Quizá algunas personas no querrían volver a navegar después de vivir una experiencia tan traumática", reconoció Garrone, un ingeniero que vive en Valencia, España.

"Arriesgué mi vida para saltar al agua y salvar a un hombre que se ahogaba. Saber que salvé a un hombre me hace sentir bien. Para mí, fue una experiencia positiva", aseguró.

Mientras los buzos buscan a los desaparecidos y los equipos de rescate se preparan para extraer el combustible del casco del Costa Concordia, otros miembros de la tripulación entrevistados por Reuters también dijeron que no tienen intenciones de abandonar su vida en el mar.

Además de ser su trabajo, muchos de los más de 1.000 tripulantes provienen de países donde hay poco empleo. Quizá por eso no se han mostrado dispuestos a criticar a su empresa en una época de dificultades económicas, aunque hayan tenido dudas acerca de volver a trabajar en el mar.

Después del accidente, Costa Cruceros comunicó a los tripulantes que les pagaría hasta el final de su contrato actual y que sus puestos estaban asegurados. Pero algunos se quedaron preocupados.

"La compañía dijo que yo podía decidir cuándo volver a trabajar y que podía tomarme todo el tiempo que necesitara", indicó Ciro Iosso, un electricista de 33 años. Aunque trabaja hace más de una década con Costa, dice que dudó sobre su regreso por su esposa y su hijo de 5 años.   Continuación...