22 de noviembre de 2011 / 15:09 / en 6 años

Activistas marroquíes piden boicotear las elecciones del viernes

* Activistas dicen elecciones no reducirán poderes del monarca

* Rey insta a gran participación para garantizar elecciones justas, competitivas

* Baja participación aumentará interrogantes sobre avances hacia democracia

RABAT, 22 nov (Reuters) - Activistas de la oposición de Marruecos están intensificando sus llamamientos a un boicot de las elecciones parlamentarias de esta semana, diciendo que llevarán a una Asamblea corrupta poco dispuesta a aplicar las reformas radicales que creen que el país necesita.

Inspirados por los levantamientos de la “Primavera Árabe” de toda la región, los activistas llevan meses protagonizando protestas. Las elecciones del viernes son vistas como una prueba del compromiso del gobernante de Marruecos, el rey Mohamed VI, por acercar más su reino a la democracia y ceder parte de sus poderes a los responsables electos.

El monarca respaldó los cambios constitucionales y adelantó las elecciones 10 meses como parte de un plan del palacio para traer caras nuevas a un gobierno asociado en la mente de muchos marroquíes con la corrupción.

Pero el bando pro-boicot, liderado por un grupo llamado Movimiento 20 de febrero, dice que las elecciones sólo prometen más de lo mismo.

“Instamos a un boicot porque la Constitución no es democrática y (...) permite que la corte real domine el Ejército, el Ejecutivo, la religión y las autoridades judiciales”, dijo Najib Chawki, un activista del Movimiento 20 de febrero.

“El Ministerio del Interior sigue controlando estas elecciones, que han supuesto el regreso como candidatos de algunos políticos conocidos por su participación en sobornos y corrupción”, dijo.

El movimiento protagonizó protestas el domingo en varias ciudades de Marruecos, reuniendo a unas 10.000 personas en Tánger, en el norte del país, y cifras más bajas en Casablanca y Rabat.

Es poco probable que el llamamiento al boicot haga fracasar las elecciones. El Movimiento 20 de febrero y sus aliados representan sólo un segmento de la población. A la mayoría de los 32 millones habitantes de Marruecos no les interesa la política y son muy respetuosos con el Rey.

La principal rivalidad en las elecciones está entre los islamistas moderados, que son leales al palacio, y una coalición en torno a un partido fundado por un amigo del Rey.

El riesgo para el palacio es que una baja participación ponga en duda su afirmación de estar avanzando hacia la democracia y dé alas a sus opositores, que piden una reforma más radical.

El palacio confía en mejorar la participación oficial de las últimas elecciones parlamentarias de 2007, que con un 37 por ciento fue la más baja en la historia de Marruecos.

Mohamed VI ha instado a los ciudadanos marroquíes a acudir a las urnas.

“Una amplia movilización nacional es esencial para afrontar el reto de asegurar el éxito de las elecciones, para que sean libres, justas y competitivas”, dijo el monarca en un discurso pronunciado a principios de este mes.

Las autoridades también han adoptado drásticas medidas para tratar de mitigar el impacto de la campaña de boicot.

Varios activistas, en su mayoría del Movimiento 20 de febrero, han sido detenidos e interrogados por la policía por distribuir folletos instando a un boicot.

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