Qantas, obligada a volver a volar

domingo 30 de octubre de 2011 17:58 CET
 

Por Sonali Paul y Lincoln Feast

MELBOURNE/SÍDNEY, 30 oct (Reuters) - Un tribunal laboral australiano ordenó el domingo a Qantas Airways (QAN.AX: Cotización) y a sus sindicatos que pusieran fin de inmediato a todas sus medidas de protesta y volvieran a la mesa de negociación para resolver una disputa después de que la aerolínea dejara en tierra a toda su flota.

Fair Work Australia, un órgano independiente de arbitraje industrial, fue designado por el Gobierno el sábado después de que Qantas tomara la medida sin precedentes de dejar en tierra sus 108 aviones, lo que llevó a la cancelación de casi 500 vuelos y afectaba a casi 70.000 pasajeros el domingo por la tarde.

Qantas tomó la drástica medida para hacer frente a la prolongada y agria disputa con sus sindicatos por los salarios y las condiciones laborales y por su estrategia de crear dos nuevas aerolíneas en Asia.

La aerolínea australiana, que logró un beneficio antes de impuestos de 552 millones de euros (413 millones de euros) en el año hasta el 30 de junio, estudia recortar 1.000 puestos de trabajo y pedir nuevos aviones valorados en 9.000 millones de euros dentro de sus medidas para salvar su negocio internacional, que es deficitario.

El tribunal dijo que Qantas y los sindicatos tienen ahora 21 días para negociar un acuerdo antes de que se les imponga una solución por parte del órgano de arbitraje. Qantas quería que se terminaran los paros de inmediato, mientras que los sindicatos pedían una suspensión temporal.

"Estamos contentos con que después de 24 horas de controversia, el sentido común haya vuelto a los sectores del turismo y la aviación australiana", dijo el adjunto a la tesorería, Bill Shorten, en la televisión.

Representantes sindicales dijeron que trabajarían con Qantas para reanudar los vuelos lo antes posible.

La decisión de no volar molestó a los pasajeros que quedaron atrapados y al Gobierno, empañando la cumbre de líderes de la Commonwealth en Perth, presidida por la primera ministra Gillard.

Anteriormente, Gillard dijo que había pedido la evaluación del organismo de arbitraje por las preocupaciones sobre los daños a la economía y había pedido a la aerolínea y a los sindicatos a que pusieron fin a las medidas extremas.