24 de octubre de 2011 / 14:22 / hace 6 años

Los votantes andaluces se disponen a decir adiós al PSOE el 20-N

5 MIN. DE LECTURA

* Los pueblos del sur, hartos del elevado desempleo

* El voto andaluz, clave para la mayoría absoluta del PP

* El PP aprobará previsiblemente más medidas de austeridad tras el 20-N

Por Tracy Rucinski

OLIVARES (Sevilla), 24 oct (Reuters) - Los fieles votantes socialistas del sur de España, hartos del rampante desempleo, castigarán previsiblemente a su partido en las elecciones generales de noviembre y ayudarán a que el conservador Partido Popular obtenga una victoria arrolladora.

Los socialistas han ganado en Andalucía prácticamente desde la restauración de la democracia en 1979, pero con un tercio de los trabajadores en paro, el electorado de la región parece estar decidido a dar al Partido Popular su primera victoria en la región.

Los sondeos muestran que el cambio profundo en Andalucía ayudará al PP a asegurarse la victoria de forma categórica el 20 de noviembre, dado que los votantes culpan a los socialistas de la sombría perspectiva laboral, una deuda difícil de manejar y unos recortes de gasto destinados a capear la crisis de deuda de la eurozona.

"El PSOE ha hecho una política que no gusta a su votante; entonces los votantes castigan a su partido", dijo Juan Torres, profesor de economía aplicada en la Universidad de Sevilla.

Se espera que el PP use el amplio respaldo en las urnas para profundizar las reformas económicas y para aprobar más medidas de austeridad que hagan más competitivo a un país dependiente de la construcción y del turismo.

El PP logró importantes victorias en las elecciones municipales de mayo y ahora controla la mayoría de los ayuntamientos y comunidades autónomas de la nación. Aún así, aunque ha hecho avances en las capitales del sur, no ha logrado conectar del todo con la clase trabajadora andaluza.

Ahora eso parece inclinado a cambiar.

Dolor Del Votante

En pequeñas localidades andaluzas como Olivares, un pueblo de 9.500 habitantes que se levanta entre olivares y ruinas romanas y prehistóricas, los votantes dicen que cambiarán su voto el 20 de noviembre al PP o a partidos minoritarios.

"La gente se ha desilusionado. Yo he reflexionado mucho (..) ya te da igual que sea de derecha o de izquierda", dijo Salud Cotán, de 28 años, que trabaja en la oficina de turismo de Olivares. Está frustrada con los socialistas pero está sopesando otras alternativas.

Andalucía, con 8,4 millones de habitantes, aporta en la actualidad 36 escaños socialistas en el Parlamento central, y 25 al PP. Los sondeos muestran que el PP ganará al menos ocho escaños más en el Congreso.

Como muchos pueblos andaluces, Olivares disfrutó de una riqueza sin precedentes antes de que la burbuja de la construcción estallara hace cuatro años. Ahora, bloques de pisos vacíos y tiendas cerradas salpican la zona, que depende de una industria pequeña y de la agricultura y la ganadería para permanecer a flote.

En una muestra del nivel de desesperación en Olivares, abogados y profesores desempleados se unieron a carpinteros parados, agricultores y jóvenes en el campo para la cosecha anual de la aceituna.

El desempleo en España - el 21 por ciento - es el peor en la Unión Europea, y esa tasa es aún mayor en zonas rurales de Andalucía.

"Los políticos se han sentado en su cortijo y se han acomodado. Hace falta un cambio", dijo Marisa Velasco, monitora del taller de empleo de Olivares, que se considera de izquierdas aunque no votará al PSOE en esta ocasión.

La reticencia del sur hacia el PP se remonta a los primeros años de la dictadura franquista, con la que con frecuencia se asocia al PP.

Muchos andaluces se sienten leales al sevillano Felipe González, hijo de un agricultor y presidente del Gobierno entre 1982 y 1996 y al que muchos considerar el padre del PSOE actual.

Pero el PP ha conseguido importantes logros políticos en las principales capitales del sur moderando su agenda conservadora.

Los alcaldes de Granada y Sevilla son hoy del PP y la presidencia andaluza cambiará previsiblemente a manos de ese partido en marzo del año próximo tras más de 30 años en manos socialistas.

"Hay una impulso de cambio porque la crisis económica ha pegado muy fuerte. Pero no es un cambio que se haya producido de la noche a la mañana", dijo Juan Manuel Marqués, director gerente del grupo editor de periódicos Joly.

Hoy, muchas de las 17 comunidades luchan por recortar el gasto y los altos déficits las colocan en el centro de una tormenta de deuda que podría empujar al país a necesitar un rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Los recortes de gasto del Gobierno socialista han hecho a muchos votantes socialistas sentirse traicionados.

""El gobierno central con sus políticas ha creado un clima de rechazo a la política del Partido Socialista que está contagiando a todo el partido", dijo Javier Aroca, columnista y ex político del Partido Andalucista y del PSOE.

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