28 de julio de 2009 / 19:27 / hace 8 años

EEUU aprieta al Gobierno hondureño un mes después del golpe

Por Sue Pleming y Marco Aquino

WASHINGTON/TEGUCIGALPA, 28 jul (Reuters) - Estados Unidos aumentó el martes su presión sobre el Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe que sacó del poder a Manuel Zelaya, quien sigue instalado en la frontera reclamando su retorno mientras las autoridades interinas hacen oídos sordos.

Washington anunció el martes que revocó cuatro visados diplomáticas a miembros del Gobierno de facto de Honduras y estudia cancelar más, un gesto de apoyo a Zelaya después de que pidiera medidas más firmes del presidente Barack Obama contra los “golpistas”.

“Estos son contragolpes, estamos recibiendo victorias de Dios y del pueblo frente a ellos que están recibiendo derrotas todos los días”, dijo Zelaya tras el anuncio de Washington.

“A los 30 días del golpe debemos de agarrar más fuerzas hasta seguir luchando hasta obtener la victoria total”, afirmó en declaraciones transmitidas por una radio hondureña.

Estados Unidos apoyó la suspensión de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA) tras el golpe de Estado, pero no ha retirado a su embajador en Tegucigalpa.

“Esto es parte de nuestra política general hacia el régimen de facto”, dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano Ian Kelly al anunciar la revocación de visados, que se sumó a la suspensión de ayuda militar estadounidense por valor de 16,5 millones de dólares.

La crisis política en Honduras, la peor en dos décadas en Centroamérica, representa un desafío para el Gobierno de Obama, que protagoniza un pulso por la influencia regional con el presidente venezolano, Hugo Chávez, uno de sus mayores críticos y el más cercano aliado de Zelaya.

ESPAÑA SE SUMA

España anunció que pedirá a la Unión Europea que tome medidas como la de Estados Unidos y revoque las visas a miembros del Gobierno de facto de Honduras.

“Como España vamos a instar a la Unión Europea a que se tomen medidas similares”, dijo el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tras una reunión en Caracas con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro.

Desde que Zelaya fue sacado de su residencia a punta de fusil el 28 de junio y expulsado a Costa Rica - lo que desató la condena de la comunidad internacional -, tres infructuosas rondas de negociaciones con el presidente costarricense, Oscar Arias, como mediador llevaron a un aparente callejón sin salida.

Mientras el Gobierno interino de Roberto Micheletti, que también sufre algunas sanciones de organismos multilaterales, se niega a reinstaurar a Zelaya en el poder, el derrocado presidente ha sentado base en la frontera de Nicaragua con Honduras para reclamar su restitución.

MANIFESTANTES NO SE RINDEN

Sus simpatizantes llegaron a la zona fronteriza del lado de Nicaragua, pero muchos otros no pudieron avanzar por los retenes militares después de que el mandatario depuesto cruzara el viernes la frontera unos pasos dentro de territorio hondureño y volviera a tierra nicaragüense.

Su jugada - un gesto visto como simbólico - levantó las críticas de Estados Unidos, que calificó su presencia en la frontera de irresponsable por temores de que eso avive la violencia en la dividida Honduras.

Las protestas en Tegucigalpa, que hasta ahora han causado un muerto, continuaban el martes con algunos bloqueos en carreteras y partidarios del depuesto mandatario preparaban un paro de actividades para el jueves y viernes.

“A un mes del golpe no nos rendimos, seguiremos adelante con las movilizaciones en contra de los golpistas”, dijo a Reuters Juan Barahona, uno de los líderes del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado.

Mientras tanto, Zelaya convocó a una reunión cerca de la localidad fronteriza nicaragüense de Ocotal - donde desde hace cinco días hizo base - para reunir más simpatizantes.

“No es sostenible el apoyo de la gente en la frontera y creo que esos factores contribuirán al debilitamiento de esto”, opinó Vicki Gass, analista de la Oficina de Washington de América Latin. “Nuestra preocupación es que (Zelaya) está perdiendo impulso”.

La frontera entre Honduras y Nicaragua se encuentra reforzada por soldados y policías, que esperan que Zelaya vuelva a intentar cruzar para llevarlo detenido.

Sobre Zelaya pende una orden de arresto en Honduras impulsada por el Gobierno interino bajo cargos de supuestamente violar la Constitución por intentar hacer un referendo que abriría camino a la reelección, un argumento utilizado por sus opositores para justificar el golpe de Estado.

Pero también Zelaya se había ganado enemistades en la tradicional Honduras cuando dio un giro en sus políticas conservadoras y se alió al izquierdista Chávez.

El Congreso de Honduras - que respaldó el golpe junto a la Corte Suprema - pospuso hasta el jueves su decisión sobre la propuesta del mediador Arias de que vuelva Zelaya para cumplir con los seis meses de mandato que le quedan y de otorgarle una amnistía.

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