6 de mayo de 2014 / 12:58 / hace 3 años

Francia, Alemania presionan por Tasa Tobin, sería menos ambiciosa

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BRUSELAS, 6 may (Reuters) - Francia y Alemania lideraron el martes a un grupo de países en la iniciativa para adoptar un impuesto sobre transacciones financieras a pesar de que el gravamen podría no ser tan elevado como el que se había querido fijar en el momento más álgido de la crisis financiera e incluso podría volver a suavizarse.

Prometida en 2011 por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, la también conocida como Tasa Tobin, que se planteó como una inciativa para hacer pagar a los bancos por una crisis financiera que llevó a la quiebra de Grecia y de Irlanda, se encontró con la oposición desde su planteamiento.

Los ministros de Finanzas de un grupo de once países que apoyaron este impuesto financiero hicieron un nuevo llamamiento el martes para introducir esta transacción financiera en 2016, como muy tarde.

Cuestiones clave sobre a cuánto ascendería este impuesto y cómo se implementaría este gravamen seguían sin estar cerradas.

"Hemos llegado a un acuerdo político al respecto, cómo avanzar a futuro, creo que es una proposición prudente que recoge planteamientos y necesidades de los diferentes países", dijo el martes el ministro español de Economía, Luis de Guindos.

De Guindos añadió que se había debatido sobre cuáles iban a ser los activos que se iban a gravar, qué pasos graduales se van a ir dando (...) y "como tienen que seguir los pasos próximos para que la directiva se apruebe el año próximo y que entre en vigor en 2016", manifestó.

Rescatando un planteamiento que inicialmente había sido esbozado por James Tobin hace más de 40 años, se trata de una iniciativa para demostrar que los políticos --, muchos de los cuales han sido acusados de no haber actuado enérgicamente durante la crisis, estaban enfrentándose a los bancos causantes de la misma.

Mientras los ministros estaban reunidos en Bruselas, activistas en favor de la introducción de la también conocida como 'Tasa Robin Hood', un personaje al margen de la ley que robaba a los ricos para dárselo a los ricos, interpretaron una pelea para simbolizar la polémica en torno a este impuesto.

En una esquina, un activista disfrazado de verde y con un carcaj lleno de flechas pretendía imponerse a un adversario vestido con el traje de banquero.

"Esta es una lucha entre banqueros y Robin Hood", dijo Natalia Alonso, una activista de la organización no gubernamental Oxfam.

"Queremos que el dinero que se recaude con este impuesto vaya destinado a combatir la pobreza", agregó.

Reafirmar el compromiso con respecto a este impuesto también es importante antes de las elecciones europeas que se esperan muestren un aumento del apoyo de los partidos populistas y euroescépticos.

Muchos expertos, no obstante, creen que este impuesto pueda ir perdiendo fuerza con el tiempo debido a la dificultad en ser implementado.

Según el último borrador elaborado, la tasa que gravaría las transacciones de bonos y de acciones podría bajar hasta el 0,01 por ciento sobre el valor de la transacción desde el 0,1 por ciento que se planteaba originalmente.

Esto podría rebajar la recaudación hasta unos 3.500 millones de euros o incluso menos, dijo un funcionario de la UE.

Información adicional de Francesco Guarascio y de Andrés González en Madrid; traducido por Jesús Aguado

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