Las ciudades españolas buscan el dinero de adivinos y amos de perros

jueves 10 de octubre de 2013 14:36 CEST
 

Por Clare Kane

MADRID, 10 oct (Reuters) - Los vagabundos, amantes de los perros y adivinos que se aventuren en las transitadas calles de Madrid pueden tener que recurrir al bolsillo ya que las autoridades municipales de la capital y de otras localidades están buscando soluciones creativas frente a sus problemas financieros.

El Ayuntamiento de Madrid esbozó esta semana sus planes de imponer multas de 750 euros para actividades públicas como pedir dinero a la puerta de los centros comerciales, alimentar o lavar a los perros, leer las cartas del tarot o hacer acrobacias con una bicicleta.

Abrumados por las deudas desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, las comunidades autónomas y los ayuntamientos han visto caer sus ingresos, mientras el desempleo se sitúa inflexiblemente por encima del 25 por ciento y la inversión corporativa apenas existe. Muchos deben millones a proveedores y personal.

Desde el año pasado, varios han buscado nuevas formas de hacer frente a la falta de fondos, introduciendo impuestos a las bolsas de plástico, al juego y a las estancias turísticas, o multas por patinar, encender fuegos o beber u ofrecer masajes en la calle.

La estrategia parece dar resultado, con un aumento del 25 por ciento en los ingresos de las 17 comunidades autónomas hasta 168.000 millones de euros con una subida de los impuestos directos e indirectos.

Se espera que los ingresos crezcan hasta 2016, lo que también es bueno para el Gobierno central, que gastó 70.000 millones de euros en 2012 y 2013 para sacar de apuros a regiones y ciudades.

Los gobiernos locales se endeudaron durante la burbuja inmobiliaria, cuando disfrutaban de grandes inversiones e ingresos por impuestos mientras las constructoras se apresuraban para construir a lo largo de todo el país.

"Hubo un impuesto que funcionó muy bien durante muchos años y dio mucho dinero a los ayuntamientos y que fue el impuesto a la construcción... Ahí hay un agujero", dijo Javier Suárez, profesor de la Universidad de Oviedo.   Continuación...