11 de octubre de 2012 / 16:08 / en 5 años

España, cómoda con modo de espera en petición de rescate

* Obstáculos políticos alemanes requieren tiempo

* Rajoy quiere más claridad sobre compras de deuda BCE

* Rajoy presiona para unión bancaria

Por Fiona Ortiz

MADRID, 11 oct (Reuters) - El Gobierno español está cómodo aunque tenga que esperar semanas o meses para pedir la ayuda financiera de los socios europeos mientras aguarda a que se superen los obstáculos políticos en Alemania y espera más definición sobre el programa de compra de bonos del BCE, dijeron fuentes y analistas.

Mientras tanto, el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, se centra en reformas como la reducción del número de municipios y la profundización en las reformas del mercado laboral, al tiempo que presiona para que la eurozona trabaje en pos de una unión bancaria que podría ampliar el acceso a la liquidez de los bancos españoles.

Los costes de la deuda española tocaron máximos en junio, con la rentabilidad del bono a 10 años por encima del nivel insostenible del 7 por ciento, pero bajaron después de que Mario Draghi, presidente del BCE, desvelara un plan de compra de bonos para rebajar la prima de riesgo española.

No obstante, la activación del plan está condicionada a que España pida la ayuda al fondo de rescate europeo. El Gobierno español considera ineludible ese paso, pero la presión se ha reducido ya que los inversores están menos dispuestos a apostar contra España ante la amenaza de que se ponga en marcha el cañón del BCE.

Alemania ha enviado a España un mensaje fuerte para que espere con respecto a la ayuda, debido a que la canciller Angela Merkel quiere estar segura de lograr la aprobación de la ayuda española en el Parlamento germano.

Fuentes próximas a Rajoy indican que también quiere que el BCE indique exactamente cuál es el objetivo que quiere lograr con la compra de bonos. ¿Se trata de evitar la volatilidad periódica o definir un nivel razonable para la primera de riesgo española?

“Llegaremos a ese momento, a la acción del BCE, pero el BCE aún está diseñando el instrumento en términos más precisos”, dijo una fuente cercana al Gobierno. “Mientras tanto, las cosas se mueven. Los mercados entienden que tenemos el extintor”.

“Veremos cómo evolucionan las cosas en las próximas semanas”.

La situación de Grecia, un nuevo repunte de los rendimientos de la deuda española o un recorte del rating español a bono basura podrían acelerar el proceso, pero por ahora España se encuentra cómoda con el lento desarrollo de los acontecimientos, según la fuente.

Funcionarios españoles ven más riesgos en una petición precipitada sin el respaldo garantizado de Alemania que en un retraso del proceso.

Mientras, opinan, las cosas se mueven en la dirección adecuada.

Ejemplo de ello es cómo han ido perdiendo fuerza las críticas al plan de Draghi pese a las objeciones iniciales del consejero del Banco Central Europeo (BCE) Jens Weidmann, que también dirige el Bundesbank.

“Creemos que el periodo actual de dudas podría durar varios meses si no hay acontecimientos de por medio”, dijo Alex White, economista de JP Morgan en Londres, en una nota de análisis.

White ve pocas cosas en el horizonte que puedan cambiar el deseo de Alemania de evitar una votación a corto plazo sobre España.

A ello hay que sumar la personalidad de Rajoy.

“Rajoy tiene una paciencia infinita para soportar la tensión mientras otros la pierden”, dice una fuente bancaria en España.

Aunque Rajoy ha indicado que está estudiando las condiciones de la ayuda europea, no hay ningún misterio en lo que le pediría la Comisión Europea en términos de reformas estructurales y consolidación fiscal.

Fuentes de la eurozona han indicado que las condiciones podrían estar en gran medida en consonancia con las medidas que el país ya ha tomado, puesto que España no estaría pidiendo un rescate convencional que cubriera todas sus necesidades de financiación.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha enviado un mensaje rotundo a los dirigentes europeos para que se centren en el crecimiento aunque persistan en la corrección los déficit, una postura que España aplaude.

Con la economía en recesión profunda y el paro cercano al 25 por ciento, altos cargos españoles señalan que la intervención del BCE podría traer liquidez, pero no reavivará el crecimiento económico.

“Con o sin liquidez tenemos un problema mundial de crecimiento que tenemos que empezar a abordar”, dijo la fuente próxima al Gobierno.

REFORMAS BANCARIAS

Rajoy se está concentrando en que la eurozona avance hacia la unión bancaria, que supondría la supervisión de los bancos por el BCE y la creación de un fondo de garantía de depósitos para la región, medidas que serían clave para mejorar el acceso de los bancos españoles a la liquidez. Tras reunirse con el presidente de la República francesa François Hollande el miércoles, los dos líderes instaron a un avance rápido hacia la unión bancaria en una cumbre de líderes europeos la semana que viene. Sin embargo, Alemania y otros no esperan que haya un acuerdo, ni siquiera en la supervisión única, en un año o más.

España presionó en primera instancia para lograr la unión financiera ya que podría permitir una recapitalización directa de los bancos españoles -aunque esta tesis ha sido puesta en duda recientemente-, lo que rompería el vínculo entre el coste del rescate a la banca y las arcas del Estado.

Sin embargo, ahora a España no le preocupa tanto dicho impacto, puesto que calcula que utilizará solo 40.000 millones de euros de los 100.000 ofrecidos en el rescate europeo a la banca española, con lo que el impacto en términos de deuda sería de solo 4 décimas del PIB.

El ministro de Hacienda Cristóbal Montoro calculó que el déficit aumentaría al 7,4 por ciento del PIB este año teniendo en cuenta las ayudas a la banca, pero dijo que la Comisión Europea no lo considera como un incumplimiento de los objetivos, ya que se trata de un extraordinario.

Con todo, la unión bancaria aún es considerada fundamental por parte de España, ya que mejoraría la confianza en el sector financiero, que se ha visto afectado por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que ha dejado activos tóxicos en la banca por unos 184.000 millones.

España tiene unos ambiciosos objetivos de ajuste hasta 2014 con el fin de reconducir las cuentas públicas, en línea con los objetivos de la Unión Europea, pero el aumento del paro, el descenso de los ingresos y la recesión amenazan estos esfuerzos.

El Ejecutivo español es consciente de que los profundos ajustes realizados por el gobierno portugués no han reavivado la economía.

En Madrid, la fuente próxima al Gobierno dijo que según las normativas europeas si el Gobierno no alcanza los objetivos de déficit debido a la recesión la Comisión Europea no aplicaría las sanciones por incumplimiento de los objetivos de déficit. (Editado por Mike Peacock; Traducido por Tomás Cobos)

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