ANÁLISIS- La austeridad marchita el árbol de la ciencia española

lunes 8 de octubre de 2012 15:16 CEST
 

* Investigadores abandonan España buscando mejores ofertas

* Inmaduro sector privado I+D no compensa debilidad pública

Por Rodrigo De Miguel

MADRID, 8 oct (Reuters) - Cuando en 1885 el científico español Isaac Peral inventó el primer submarino eléctrico con capacidad para lanzar torpedos, las autoridades se entusiasmaron y financiaron el desarrollo de un arma con una clara ventaja militar, pero el prototipo terminó abandonado por la retirada del apoyo público tras cinco años.

Casi siglo y medio después, la falta de financiación pública deja una sensación similar de abandono en un sector de investigación y desarrollo (I+D) que gasta 14.588 millones de euros al año, según los últimos datos disponibles de 2010.

El marchamo de austeridad del Gobierno en sus Presupuestos Generales del Estado (PGE) para tratar de cumplir con el déficit pactado con Bruselas ha llevado este año a recortar un 25 por ciento -o unos 2.200 millones de euros- el gasto público de I+D hasta 6.387 millones, una actuación duramente criticada por haber afectado negativamente a todos y cada uno de los programas que componen el gasto público en I+D.

"Se veía venir. Ha sido una reducción tremenda de dinero público y estamos sufriendo las consecuencias. La reducción se ha hecho sin tener en cuenta las partidas (...) Es más grave esa forma de reducir que la reducción propiamente dicha", dijo Juan Mulet, director general de la Fundación Cotec, un 'think tank' creado por empresas que hacen actividades de I+D.

Los recortes se han cobrado como víctimas varios proyectos de investigación científica que dependían del Erario, dejando a otros con retrasos de más de medio año en sus convocatorias.

"(El recorte) supone que hay muchos proyectos solicitados que no están obteniendo financiación y los que la están obteniendo, tienen en torno al 50 por ciento de subvención", dijo Carlos Andradas, presidente de la confederación de sociedades científicas COSCE.   Continuación...