5 de octubre de 2012 / 11:14 / hace 5 años

ACTUALIZA 1-El independentismo planea sobre la campaña electoral vasca

* El PNV, favorito para volver al Gobierno vasco

* Sin ETA, la izquierda ‘abertzale’ adopta un tono moderado

* PP y PSE advierten de los peligros del independentismo (Añade encuesta del CIS)

Por Arantza Goyoaga

BILBAO, 5 oct (Reuters) - La cuestión independentista planea sobre la campaña electoral vasca que arrancó a medianoche, a pesar de los intentos de los partidos nacionalistas por eludirla, pero empujados finalmente a definirse por el efecto contagio de las reivindicaciones en Cataluña.

El Partido Popular y el Partido Socialista de Euskadi - que no se fían en estas elecciones ni de la cara amable que pretende mostrar la izquierda ‘abertzale’, ni del mensaje moderado que da prioridad a la urgencia de la crisis del candidato del PNV, Iñigo Urkullu - son las dos formaciones que recurren al fantasma del independentismo.

Pero si las elecciones del 21 de octubre se caracterizan por algo es porque serán las primeras que se celebren en ausencia de ETA, que decretó el cese definitivo de la actividad armada hace casi un año.

Los comicios también supondrán el regreso al Parlamento vasco de la izquierda ‘abertzale’, ahora integrada en la coalición Euskalerri Bildu, junto a Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba. Sin embargo, este dato aparentemente relevante, apenas se escucha ya en los mensajes de los candidatos.

La campaña electoral comenzó oficialmente el viernes, pero la realidad es que el País Vasco lleva meses de precampaña, desde que el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, rompiera en mayo el pacto de Gobierno que sostenía al socialista Patxi López en la ‘Lehendakaritza’ (presidencia).

A falta de 15 días para que la ciudadanía decida, todas las quinielas sitúan al PNV como vencedor de los comicios y a Iñigo Urkullu como futuro ‘lehendakari’, con lo que el partido recuperaría el cetro con el que gobernó de forma ininterrumpida durante casi tres décadas.

Las previsiones apuntan a que EH-Bildu irrumpirá con fuerza en el nuevo Parlamento vasco pisando los talones a los nacionalistas, mientras socialistas y ‘populares’ quedarán relegados al tercer y cuarto puesto, respectivamente.

El viernes, el barómetro electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirmó los pronósticos y daba la victoria al PNV con 27 escaños, aunque lejos de los 38 necesarios para lograr la mayoría absoluta.

La mayoría la podría lograr en coalición con EH-Bildu, que obtendría entre 21 y 22 representantes.

Los candidatos mantienen el secreto sobre posibles pactos postelectorales. Sólo Patxi López y Antonio Basagoiti se han aventurado a decir que, pase lo que pase, no pactarán con la izquierda ‘abertzale’. El resto, aseguran, dialogarán con todos.

El PSE del lehendakari López sufriría un fuerte batacazo y perdería 11 diputados, quedándose en 14, mientras que el Partido Popular, que ha apoyado en esta legislatura a los socialistas, también caería tres o cuatro escaños a 9-10, agregó el CIS.

IU-Ezker Anitza, una de las dos facciones de Ezker Batua que concurren por separado tras varios meses de luchas internas, obtendría tres representantes y Unión Progreso y Democracia perdería su escaño, según el barómetro.

DISCURSO MODERADO FRENTE A TEMORES INDEPENDENTISTAS

Precisamente esa expectativa de que el nacionalismo pueda arrasar el 21 de octubre podría haber obligado a los candidatos ‘abertzales’ y ‘peneuvistas’ a moderar su discurso.

El candidato del PNV no ha hecho bandera de la cuestión identitaria ni se ha dejado arrastrar por la marea independentista catalana, cuyos dirigentes reclaman celebrar un referéndum, con la oposición frontal del Gobierno central.

Incluso el pasado domingo en la cita anual con su militancia en la celebración del Alderdi Eguna - el día del partido, una convocatoria propicia para las arengas más radicales -, Urkullu hizo un discurso sosegado e insistió en que su prioridad es la urgencia de la crisis.

Otras cuestiones, como el derecho de los vascos a decidir, quedaron como un objetivo de futuro que “debe esperar porque es tiempo de emergencia”.

En su intención de atraer al voto más autonomista y menos radical, Urkullu ha asegurado que no quiere “el divorcio con España”, sino plantear “una convivencia más amable”, y ha centrado sus objetivos en propuestas económicas, de empleo y de autogobierno.

La coalición EHBildu también ha mantenido una postura discreta en los meses de precampaña. Su candidata, Laura Mintegi, profesora, escritora y de familia acomodada, es el rostro amable de la formación, y en los últimos días ha tratado de mostrar una actitud dialogante y señalar políticas concretas y de programa.

De hecho, la independencia no figura en el programa electoral de la coalición ‘abertzale’, donde se habla fundamentalmente de la crisis, de normalización y pacificación y, lo más cercano, de “avanzar en el reconocimiento de Euskal Herria como realidad propia y diferenciada”.

Sin embargo, los socialistas no se creen el mensaje templado de Urkullu. La ausencia de respuesta a su insistente petición para mantener un debate cara a cara, supone para el lehendakari Patxi López una evidencia de que el candidato del PNV “oculta algo”.

Por eso en los últimos días ha dejado en un segundo plano sus propuestas sobre fiscalidad o sus críticas a los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy, para centrarse más en las “nefastas” consecuencias que traería la independencia para Euskadi, y para destacar el mensaje de la pérdida del poder adquisitivo de los pensionistas si se llegara a esa situación.

Tampoco el PP vasco se fía de los mensajes contenidos de los nacionalistas e intenta movilizar a sus votantes con mensajes que hacen referencia al “órdago independentista” por parte de PNV y EHBildu.

“Está en juego que España siga siendo España, que Cataluña siga siendo España y, que el País Vasco siga siendo España”, dijo recientemente Basagoiti.

Tampoco olvida el candidato ‘popular’ el tema de las pensiones, cuyo mantenimiento sería imposible con la independencia, aseguró.

Basagoiti, como su compañero de partido y líder gallego Alberto Núñez Feijóo que también se somete a las urnas el 21-O, intenta distanciarse del Gobierno de Mariano Rajoy, que ha emprendido una oleada de ajustes muy impopulares para controlar las finanzas públicas españolas.

“No hay más recortes que los que produce la independencia”, aseguró recientemente. (Información de Arantza Goyoaga; Edición de Emma Pinedo)

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