ANÁLISIS-El oscuro y creciente recibo de la luz español

viernes 5 de octubre de 2012 10:49 CEST
 

* Futura liberalización y tasas al sector incrementarán el recibo

* Factura ha subido exponencialmente en última década

Por Jose Elías Rodríguez

MADRID, 5 oct (Reuters) - Mientras sigue pendiente la profunda reforma del sistema eléctrico español, la tormenta fiscal aprobada recientemente para erradicar el déficit tarifario conllevará nuevos encarecimientos del recibo de la luz, posiblemente el elemento cotidiano menos comprensible para el común de los españoles.

Los ciudadanos contemplan atónitos como un mes tras otro su factura no deja de subir, con alzas de impuestos como el IVA o refacturaciones forzadas por el Supremo que neutralizan cualquier esfuerzo doméstico para ahorrar energía.

"Los consumidores que pagan el recibo de la luz todos los meses no saben absolutamente nada de por qué se les sube la tarifa una y otra vez", explica la Asociación General de Consumidores (ASGECO).

En el recibo eléctrico, que ha sufrido un ascenso meteórico en la última década, se vuelcan costes de difícil explicación, impuestos solapados y un proceso de formación de precios marcado por la opacidad que está en el punto de mira de Gobierno y reguladores.

El ministro de Industria, José Manuel Soria, anunció en septiembre una batería de medidas fiscales cuyo principal objetivo es que el déficit de la tarifa eléctrica -provocado por el desfase entre los costes y los ingresos del sistema- deje de existir en 2013, pero en opinión de expertos e instituciones hay grandes probabilidades de que estas medidas terminen repercutiéndose en la factura que pagan unos consumidores acorralados por la crisis.

Los ciudadanos se han convertido en deudores pasivos de un multimillonario déficit de tarifa (24.000 millones) acrecentado por sucesivas y erráticas políticas en materia energética y hasta ahora han asumido buena parte de esta deuda reconocida por ley con las grandes compañías eléctricas mientras luchan contra la recesión económica, la austeridad y el paro.   Continuación...