Confinado en la embajada de Ecuador, Assange sigue conectado

lunes 20 de agosto de 2012 20:30 CEST
 

LONDRES, 20 ago (Reuters) - Viviendo a base de comida para llevar en una pequeña habitación con una cinta de correr para quemar la energía frustrada y una lámpara de vitamina D para compensar la falta de luz solar, Julian Assange tiene el objeto material que más valora: un ordenador con conexión a Internet.

El fundador de WikiLeaks se refugió hace nueve semanas en la embajada de Ecuador en Londres para evitar su extradición a Suecia, donde está buscado para ser interrogado por una acusación de violación. Temeroso de la cárcel, ahora se encuentra viviendo como un prisionero.

Su amigo y partidario Vaughan Smith, un británico que acogió a Assange en su mansión en el campo durante el año que duró su batalla fallida contra la extradición, dijo que el australiano tenía buen ánimo y disfrutaba de la libertad virtual de su ordenador.

"Parece estar llevándolo bien. La clave para entender a Assange es que si tiene un ordenador, normalmente está feliz", dijo Smith a Reuters después de visitar la embajada, ubicada en una planta de un edificio de apartamentos de ladrillo rojo en la concurrida Knightsbridge.

"Lo que más le preocupa es la posibilidad de que no pueda trabajar adecuadamente - y por eso es por lo que parece menos interesado en las celdas de las prisiones que en las embajadas".

El domingo, el mundo pudo ver por primera vez a Assange desde el 19 d junio, cuando se adentró en la embajada. La semana pasada Ecuador, liderada por el presidente izquierdista Rafael Correa, garantizó el asilo político a Assange, pero Reino Unido mantiene sus planes para arrestarlo si intenta salir.

En una intervención desde un estrecho balcón para recriminar a Estados Unidos por lo que llamó su "caza de brujas" contra su página web anti secretos, el ex pirata informático de 41 años atrajo la atención de los medios de comunicación de todo el mundo durante 10 minutos.

Con su característico pelo blanco, ahora corto, vistió una camisa perfectamente planchada con camisa y apareció con buena salud aunque cansado. Su discurso, con pausas para pulsar el apoyo de sus seguidores, ocupó a los periodistas y desplegó a la policía de Londres en la calle, antes de retirarse a su mundo privado en el interior.

Smith dijo que Assange trabajaba y dormía en una pequeña habitación que parecía la oficina de alguien convertida en vivienda a toda prisa. Al principio tenía una cama hinchable que ahora ha sido sustituida por una real.   Continuación...