2 de julio de 2012 / 9:26 / hace 5 años

¿Euroderrota para Merkel? Sólo el tiempo lo dirá

Por Noah Barkin

BERLÍN, 2 jul (Reuters) - A primera vista, los grandes ganadores de la última cumbre de Europa para salvar el euro fueron los líderes de Italia, España y Francia.

Aliándose en una poderosa coalición para desafiar a Alemania, según pareció mostrar esta reunión de altos vuelos, Mario Monti, Mariano Rajoy y François Hollande consiguieron arrancar importantes concesiones para luchar contra la crisis de una inesperadamente flexible Angela Merkel.

Pero si la zona euro sigue intacta en los próximos años, la sesión maratoniana en Bruselas podría recordarse tanto por lo que la líder alemana sacó de sus combativos socios como por las amargas políticas que se vio obligada a tragar.

“Que Monti, Rajoy y Hollande estén vendiendo ahora felizmente esto como una victoria dice mucho sobre las habilidades diplomáticas de la Sra. Merkel”, dijo Holger Schmieding, de Berenberg Bank.

Con sus planes dependientes de votaciones parlamentarias previstas para horas después de la cumbre, Merkel adoptó una posición pública inflexible por adelantado. Eso hizo que pareciera como si se hubiera retractado, cuando de hecho podría haber conseguido mucho de lo que quería.

La mayor concesión de Merkel en la madrugada del viernes fue aceptar que el nuevo fondo permanente de rescate de la zona euro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), pueda inyectar ayuda directamente a los bancos con problemas.

Según el relato posterior a la cumbre, cedió después de que Monti amenazara con retirar su apoyo a un nuevo “pacto de crecimiento” europeo que Merkel necesitaba desesperadamente para ganar votaciones cruciales en el Parlamento alemán horas después.

Varios altos cargos europeos en Bruselas dijeron sin embargo a Reuters que Merkel había señalado de hecho en privado días antes de la cumbre que podría vivir con la idea de recapitalizaciones bancarias directas.

Su condición era el respaldo a una de las demandas claves de Berlín: el establecimiento de una autoridad de supervisión central para los bancos dirigida por el Banco Central Europeo (BCE).

Los detalles de cómo funcionará esta nueva autoridad, qué poderes tendrá y qué bancos supervisará siguen poco claros.

Pero su creación podría verse a la larga como una victoria para Merkel y su visión de una Europa unida, integrada, con estrictos controles centrales. La pérdida de soberanía que implica podría no ser evidente para Monti, Rajoy y Hollande hasta que los responsables de la UE pongan la carne en el asador del plan en la segunda mitad del año.

“El tono de la cumbre desde luego hizo que pareciera una gran derrota para Merkel, pero en lo que se acordó en lo fundamental no creo que lo fuera”, dijo Guntram Wolff, vicedirector del ‘think tank’ Bruegel, en Bruselas.

“La recapitalización directa de bancos sólo puede producirse una vez que esté creado y funcionando el nuevo organismo de supervisión bancaria. Esta ha sido su estrategia todo el tiempo: sí a la ayuda, pero sólo cuando estén en marcha los controles adecuados”.

¿IMPORTANTES CONCESIONES ALEMANAS?

Pese a una reputación de inflexible que la ha convertido en una figura odiada en Grecia y ha hecho que la revista británica de tendencia izquierdista New Statesman la calificara como la “Líder más peligrosa de Europa”, Merkel ha mostrado una disposición inusual a hacer concesiones en medidas a corto plazo de lucha contra la crisis recientemente.

El mes pasado, Alemania anunció que estaba dispuesta a conceder a España un año más para alcanzar sus objetivos de reducción de déficit. Responsables alemanes también rompieron un tabú de la posguerra apuntando a una tolerancia a niveles de inflación alemana más altos para ayudar a sus socios europeos del sur.

En la cumbre en Bruselas, Merkel aceptó que los préstamos del MEDE a España no tuvieran el estatus de acreedor preferente, un paso que podría frenar la huída de bonos españoles por parte de inversores privados.

Pero las concesiones a Italia fueron modestas como mucho, y responsables alemanes rechazaron enérgicamente las pretensiones de Monti para que cualquier compra futura de deuda italiana por parte del fondo de rescate europeo se produjera con condiciones mínimas.

El “pacto de crecimiento” de 120.000 millones de euros desvelado en Bruselas fue celebrado como una gran victoria para Hollande, que prometió durante su campaña para la presidencia francesa oponerse a las políticas de austeridad de Merkel y encontrar nuevos fondos para respaldar a las economías golpeadas por la recesión en la periferia sur de Europa.

Pero esta victoria fue más simbólica que importante. Gran parte de la cifra procederá de fondos estructurales de la UE ya comprometidos, pero no utilizados. (Traducido por Blanca Rodríguez)

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