COLUMNA - España se contrae para crecer

miércoles 4 de enero de 2012 15:09 CET
 

Por James Saft

4 ene (Reuters) - Salir de una crisis de deuda a través de la contracción es difícil, pero eso no impide que España lo intente, recortando el gasto y subiendo los impuestos para apaciguar a sus prestamistas, públicos y privados, al tiempo que se mantiene con la camisa de fuerza que supone pertenecer al euro.

El déficit público de España podría sobrepasar el 8 por ciento en 2011, muy por encima de lo previsto, dijo Luis de Guindos, nuevo ministro de Economía, el lunes, comparado con el objetivo del 6 por ciento que el anterior Gobierno se había comprometido a cumplir, lo que decepcionará tanto a los socios europeos de España como a los mercados financieros.

La reacción del Gobierno a esta situación fue presentar unos recortes del gasto y subidas de impuestos por 14.900 millones de euros, con la congelación de los salarios de algunos funcionarios y la imposición de nuevas cargas para los más ricos. Cómo ayudará esto, y otras medidas que sigan, a reducir la deuda queda por ver.

Los problemas de España no son complejos: su deuda pública y privada es demasiado alta y no es demasiado competitiva, tanto globalmente como dentro de la zona euro, lo que ofrece pocas posibilidades para que equilibre sus libros mediante un crecimiento de los ingresos.

Para empeorar la situación, el país eligió en esta última década un innecesario desarrollo inmobiliario, y aunque ha conseguido abandonar ese hábito, su sistema bancario es lo suficientemente inestable para no cumplir realmente su papel, sofocando todavía más a la economía.

Ya se ha vivido esta situación en el pasado: en Tailandia, Argentina e Islandia, por nombrar algunos casos, y el guión normalmente se desarrolla más o menos de la misma forma: la devaluación y a veces el impago se producen después de una incapacidad de reconocer la realidad, y después de un tiempo florece la recuperación.

El problema, por supuesto, es que España, como miembro de la zona euro, no puede seguir ese patrón, por lo menos sin causar un tsunami económico global.

El tema además es que España no es competitiva.   Continuación...