Qué hay que vigilar en la crisis de la eurozona

lunes 18 de julio de 2011 12:58 CEST
 

LONDRES, 18 jul (Reuters) - En contra de la tradición de un parón veraniego, esta semana se celebra una cumbre en la eurozona en la que al menos se deberán acordar los detalles principales de un nuevo plan de rescate para Grecia (de hecho, la canciller alemana, Angela Merkel ha dicho que solo acudirá si ese es el caso).

La cumbre será seguida muy de cerca por los mercados, aunque la perspectiva de un impago por parte de Estados Unidos es aún más amenazadora. Obama ha fijado el viernes como fecha límite para llegar a un acuerdo sobre el incremento del techo de gasto del país, así que podría estar acercándose la tormenta perfecta.

El plan francés para reestructurar la deuda griega está esencialmente muerto y los gobiernos de la eurozona parecen haber abandonado la idea de desafiar a las agencias de calificación, por lo que estarían preparados para aceptar un impago limitado como el precio a pagar por un canje de bonos o un programa de recompra, incluyendo a los acreedores privados.

El Banco Central Europeo sigue radicalmente opuesto a una quiebra y Trichet reiteró durante el fin de semana que no aceptaría los bonos impagados como garantía y que dependería de los gobiernos mantener financiados a los bancos y demás instituciones griegas. Por tanto, esta es otra cuestión pendiente.

Las palabras cuidadosamente escogidas de Trichet a los gobiernos de la eurozona, ¿suponen un reto a los gobiernos para que usen el instrumento de la Asistencia de Liquidez de Emergencia, que los bancos centrales nacionales pueden utilizar para proporcionar liquidez a los prestamistas comerciales, algo que ya ha hecho Irlanda?

No por primera vez, el miembro italiano del consejo del BCE Lorenzo Bini Smaghi rompió filas y dijo que el fondo de rescate del EFSF debería recibir dinero para recomprar bonos en el mercado, que en muchos casos ya están negociándose a alrededor de la mitad de su valor.

Los bancos han estado hablando sin cesar, la última ocasión en Roma, y parecen apoyar alguna forma de quita (que supone una reducción de la deuda, por la que los tenedores de la misma perderían un porcentaje de sus bonos). El Instituto de Finanzas Internacionales, que está presidiendo estas conversaciones, dijo que se han hecho progresos, pero sin dar más detalles.

El diario alemán Die Welt ha publicado que también se podría estar considerando seriamente un impuesto bancario con el que financiar el nuevo rescate griego. Se dirigiría a los bancos independientemente de su exposición a Grecia, lo que podría ser un instrumento demasiado brusco y que haría poco para estabilizar el sector.

Las pruebas de resistencia del viernes no parecen haber cambiado mucho las cosas, salvo aumento en la confianza en el sistema bancario (solo suspendieron ocho pequeñas instituciones, que necesitarán nada más 2.500 millones de euros, el capital principal necesario para aprobar era bajo y no se examinó un posible impago de Grecia).

Los 16 que casi suspendieron podrían verse presionados hoy, pero ninguno es lo que se consideraría sistémicamente importante, y, lo que es más interesante, los grandes bancos españoles e italianos salieron muy bien parados. A pesar de ello, el mayor banco de Portugal casi suspendió, al igual que Bankia en España y Banco Popolare en Italia, así que sí hay algunos peces de tamaño medio.

En suma, las pruebas han mostrado que los bancos europeos tenían casi 100.000 millones de euros en deuda soberana griega a finales del año pasado, dos tercios de los cuales estaban en manos de bancos griegos, el nueve por ciento en manos de alemanes, y el ocho por ciento, en manos de franceses. Eso no incluye la deuda griega no soberana, que casi seguramente pasaría a un impago también si lo hiciera la soberana (de la que los bancos franceses están atiborrados), así que la amenaza de una nueva restricción del crédito no se ha evaporado.