3 de mayo de 2015 / 12:52 / en 2 años

Elecciones británicas: la nueva imagen de Ed Miliband entra en campaña

Por William James y Guy Faulconbridge

LONDRES, 3 may (Reuters) - Si Ed Miliband llega al poder habrá logrado una de las metamorfosis más sorprendentes de las elecciones británicas recientes: convencer a millones de votantes de que pueden confiar en el impopular "Red el Rojo" ("Red Ed"), al que tachan de "raro" en las encuestas, para dirigir la quinta economía del mundo.

En un giro que ha confundido a los conservadores del primer ministro, David Cameron, Miliband ya ha dejado de lado parte de su torpeza social y ya muestra una cara resistente, más humana, riéndose incluso de algunas de sus propias imperfecciones.

Descalificado por los opositores como peligroso socialista londinense desconectado del mundo real, Miliband confía en beneficiarse de una atomización de la política británica que desbaratando el centro del espectro y abriendo espacio para los políticos menos brillantes.

Aun así, ha pulido su imagen de cara a las elecciones del 7 de mayo en un intento por librarse del que según sus oponentes es un defecto fatal: la opinión de que es demasiado estrafalario para dirigir el país.

"Tiene un traje mejor, una camisa mejor, se presenta mejor, un peinado mejor, se interesa más por la forma en que aparece ante el público", dijo el empresario multimillonario David Abrahams, que en el pasado hizo donaciones al Partido Laborista.

Tal es la mejoría de la imagen de Miliband que logró aguantar el tipo frente al político más peculiar de Gran Bretaña, el alcalde de Londres, Boris Johnson, en una entrevista conjunta a menos de dos semanas antes de la elección.

"No se ponga nervioso", le soltó Miliband a Johnson, quien no parecía preparado para encontrarse con un Miliband que mezcló una mirada de acero con un menosprecio afable del hombre del que los conservadores esperan que pueda impulsar a Cameron en las encuestas.

El duro año pasado de Miliband incluyó una caótica visita a Escocia, donde fue abucheado por los opositores en un referéndum sobre la independencia, un discurso en la conferencia laborista donde se le olvidó mencionar el déficit y un fallido complot para derrocarlo como líder.

Pero debido a que los conservadores tomado como núcleo de su campaña la percepción de que a Miliban le falta talla política, la resistencia de éste a sus ataques les ha les ha desconcertado.

"La gente me ha atacado mucho durante cuatro años y medio, pero soy un tipo muy resistente y he sido subestimado en todo momento", dijo al principio de la campaña.

FORREST GUMP COMIENDO UN SÁNDWICH DE BEICON

La ruta de Miliband para convertirse en primer ministro no parecía sencilla cuando en 2010, a los 40 años, el hijo de inmigrantes judíos ganó la batalla para reemplazar a Gordon Brown como líder del partido.

Se enfrentaba a su hermano mayor David, más experimentado y ministro de Exteriores en el gobierno saliente. Pero al renegar del proempresarial "New Labour" creado por el ex primer ministro Tony Blair, Ed consiguió el apoyo de los sindicatos.

El exlíder laborista Neil Kinnock, un veterano izquierdista que perdió dos elecciones en 1987 y 1992, dijo a sus seguidores: "Hemos recuperado el partido".

Pero si el ala izquierda del Partido Laborista se alegró con su victoria, lo mismo ocurrió entre los conservadores. Tal era la debilidad electoral percibida sobre Miliband que se dice que el ministro de finanzas de Cameron y estratega electoral, George Osborne, se arrodilló al escuchar la noticia y gritó: "¡Sí, sí, sí".

El personaje Miliband ya era objeto de burla. Durante la batalla por el liderazgo, algunos opositores laboristas le comparaban con Forrest Gump, el simplón interpretado por Tom Hanks que sin saberlo se cuela en los momentos clave de la historia de Estados Unidos.

Los críticos seguirían señalando las miradas y los gestos de Miliband, comparándolo con el desafortunado personaje televisivo Mr. Bean. Un dibujante para el diario The Times empezó a dibujarle como Wallace, el inventor despistado de las películas de "Wallace y Grommit". Las burlas en la prensa alcanzaron su punto álgido cuando le fotografiaron haciendo una mueca extraña mientras se comía un sándwich de beicon.

Él ha respondido presentando su falta de estilo como una virtud.

"David Cameron es un exponente muy sofisticado y exitoso de la política dirigida por la imagen. No voy a poder competir con eso. Y no es mi intención. Quiero ofrecer algo distinto", dijo en un discurso el año pasado.

"No vengo de un casting. Seguro que encuentras a personas con la mandíbula más cuadrada. Más perfecta. Que se parezcan menos a Wallace", dijo, provocando risas. "Seguramente encontrarás personas que salgan mejor mientras comen un sándwich de bacon".

Preguntado el mes pasado sobre si era un "geek" (raro, estrafalario), dijo: "Me declaro culpable... estoy orgulloso". Dijo que nunca se había bebido una pinta de cerveza de un trago y admitió que lloró con la película Pride (Orgullo), sobre activistas gays y lesbianas que ayudan a los mineros en huelga.

A medida que se acercan las elecciones, su imagen de "nerd" curiosamente ha conseguido seguidores.

En Twitter, algunas adolescentes se muestran extasiadas con de Miliband y ponen su cara sobre los cuerpos de sex-symbols como el actor Daniel Craig, una tendencia que a la misma esposa del político le cuesta comprender, según reconoció Ed.

"¿RESULTADO TRADICIONAL?"

En su llamamiento a los votantes, Miliband argumenta que la mayoría de la gente está peor de lo que estaban hace cinco años, mientras que los muy ricos se han vuelto más ricos, una postura que le ha acercado a la izquierda.

Parte de su retórica sobre el capitalismo "depredador" habría sido impensable bajo el proempresarial Blair. Miliband ha prometido mayores impuestos para las clases altas y menores lagunas fiscales para los ricos, y límites a los precios de la energía y el alquiler de viviendas.

Ejecutivos de empresas han escrito cartas abiertas en su contra. El Partido Laborista dice que muchos son sólo gente rica que defiende sus prebendas personales.

El propio Blair sugirió en diciembre que Miliband podría dañar sus posibilidades electorales dirigiendo su partido a la izquierda. Un combate tradicional entre izquierda y derecha daría "el resultado tradicional": ganarían los conservadores. El ex primer ministro laborista ha dicho posteriormente que sus comentarios fueron sacados de contexto y que respalda plenamente a Miliband.

Los asesores de Miliband dicen que hablar de izquierda y derecha es obsoleto y simplifica un electorado transformado por la crisis económica. Un amplio espectro de votantes, cualesquiera que sean sus puntos de vista sobre otros temas, están molestos por el estancamiento de los salarios, la desigualdad y la evasión fiscal.

Sin embargo, pese a mejorar su imagen y tener puntos de vista afinados sobre el cambio en los vientos políticos, Miliband queda muy por detrás de los conservadores cuando se les pregunta a los votantes acerca de las credenciales económicas.

En una admisión tácita de que su partido es visto por muchos como una amenaza derrochadora para la economía, el lanzamiento de su manifiesto se centró casi exclusivamente en el compromiso de recorte del déficit.

Jamie Bowden, antiguo soldado que dijo que solía votar a los laboristas hasta que perdió el trabajo en la crisis financiera de 2008, tiene ahora sus dudas.

"Esa recesión... Para mí fue una desagradable patada en los dientes. Los laboristas son demasiado irresponsable, eso es lo que pasa con ellos", dijo Bowden en el centro de Manchester, mientras liaba un cigarrillo sentado sobre una fuente de hormigón. "¿Cómo puedo decirlo sin sonar condescendiente? No creo que esté a la altura del cargo". (Información adicional de Andrew Osborn, Kate Holton, Kylie MacLellan; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid)

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