18 de septiembre de 2012 / 6:32 / hace 5 años

Peligros políticos acechan el rescate financiero de Portugal

Por Axel Bugge

LISBOA, 18 sep (Reuters) - Una repentina tanda de nuevas medidas de austeridad ha hecho añicos la confianza en que Portugal pueda evitar la inestabilidad política y el descontento social que asuelan a Grecia, otro país que también ha recibido un rescate financiero.

La intención del Gobierno de aumentar las contribuciones de seguridad social ha unido a sindicatos, a empleadores y a la oposición exigiendo un cambio de planteamiento. La unión social que hasta ahora ayudó a Portugal a más o menos cumplir las condiciones del rescate de 78.000 millones de euros está dañada y podría hacer descarrilar al Gobierno de centroderecha.

Las protestas del sábado reunieron a 500.000 personas de acuerdo a los organizadores, demostrando el nivel de descontento de todo el espectro político ante las nuevas medidas anunciadas. Los portugueses ya sufrían alzas impositivas y recortes del gasto que han llevado el desempleo a niveles récord.

El lunes, las huelgas por los salarios y las reformas laborales provocaron la interrupción de la actividad en la mayoría de los puertos del país y redujo las operaciones en las refinerías.

Las protestas fueron particularmente preocupantes para el gobierno socialdemócrata, pues mostraron que muchos de sus simpatizantes han perdido la fe en una austeridad que ha llevado al país a su recesión más profunda desde la década de 1970.

El Gobierno anunció el 7 de septiembre que en 2013 aumentará las contribuciones de seguridad social de los trabajadores a un 18 por ciento desde un 11 por ciento - equivalente a un mes de salario- y recortaría el mismo impuesto a las compañías a un 18 por ciento desde un 23,75 por ciento.

Unos días más tarde, la troika de prestamistas -la Unión Europea, el FMI y el BCE- dijo que había aprobado la quinta revisión del rescate de Portugal y flexibilizaron los objetivos fiscales del país tanto para el corriente año como para el próximo.

Eso dejó perplejos a muchos portugueses al conocerse la necesidad de más medidas de austeridad, que incluirían nuevas alzas impositivas cuando el Gobierno presente el presupuesto para 2013 el próximo mes.

El Gobierno también dijo que la recesión del país -el PIB de Portugal se contraería un 3 por ciento este año- se extenderá ahora hasta el 2013, postergando la deseada recuperación.

“Portugal regresó a un impensable pantano hace tan sólo una semana, regresaron las peores pesadillas y es difícil comprender cómo salir”, escribió Antonio Costa, director del periódico de negocios Diario Económico.

“El Gobierno perdió al país, el riesgo ahora es que el país pierda a la ‘troika’” escribió el periodista en una columna el lunes.

El presidente Anibal Cavaco Silva ha convocado a una reunión de su Consejo de Estado el viernes y los principales políticos de la oposición han esperado para reunirse con él en los últimos días. El lunes fue el turno de diferentes organizaciones sociales, reunidas con Cavaco Silva para discutir la situación.

Portugal se convirtió el año pasado en el tercer país de la zona euro en pedir un rescate después de Grecia e Irlanda, y se ha beneficiado con el amplio consenso que respaldó los planes de austeridad, que incluyó a la oposición socialista y al segundo sindicato más grande.

Eso lo diferenció de Grecia, que se ha enfrentado a olas de protestas sociales.

Los socialistas estaban atados a las condiciones del rescate porque fue el antiguo gobierno socialista el que se vio obligado a solicitar asistencia internacional, en abril del año pasado, antes de no ser apoyado en las urnas.

Pero el nuevo líder socialista, Antonio José Seguro, dijo que votaría en contra del presupuesto para 2013 a no ser que excluya las medidas recientemente anunciadas.

Además de poner a prueba los límites de aceptación de austeridad de los portugueses, ese proceso podría cuestionar la cohesión del Gobierno mismo, pues los socialdemócratas dependen del partido de derecha CDS para tener la mayoría en el parlamento.

El líder del CDS, el ministro de Asuntos Exteriores Paulo Portas, ha criticado las alzas impositivas, sosteniendo que Portugal debería cumplir con los objetivos presupuestarios recortando el gasto del sector público. Esa opinión ha tocado las fibras populares.

Adelino Maltez, politólogo de la Universidad Técnica de Lisboa, dijo que una posible víctima del malestar puede ser el ministro de Finanzas, Vitor Gastar.

“En este momento Gaspar ha perdido credibilidad”, señaló Maltez. “Sustituir a Gaspar podría cambiar totalmente la dinámica política”, agregó.

La nueva situación trae aparejados tanto riesgos económicos como políticos, especialmente si la débil confianza de los consumidores socava la actividad comercial y en consecuencia golpea los ingresos fiscales, que ya no alcanzan para cubrir las necesidades. (Información adicional de Daniel Alvarenga; Traducido por la Mesa de Santiago de Chile; Edición de Emma Pinedo)

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