ENFOQUE- El corcho español reflota gracias a la innovación

lunes 10 de septiembre de 2012 14:56 CEST
 

Por Feliciano Tisera

GERONA, 10 sep (Reuters) - Hace tres generaciones que la familia Gorgot recorre los bosques montañosos del Alto Ampurdán catalán quitando la corteza de corcho del alcornoque, un trabajo ancestral que ha tomado un nuevo impulso después de que, hace apenas un par de años, muy pocos apostaran por su supervivencia.

El resurgimiento llegó de la mano de los técnicos de laboratorio que han reforzado los controles de calidad de los tapones de corcho, reduciendo casi a cero los problemas de mala calidad que habían dañado su reputación.

"Tenemos un agradecimiento total a los laboratorios, que nos reconozcan que el corcho tiene ventajas frente a otros competidores es muy bueno para el mercado, ojalá hagan más pruebas", dice Antonio Gorgot, que a sus 53 años ya acumula 26 como sacador de corcho, profesión heredada de padre y abuelo.

En el otro extremo de la cadena productiva, una vez que la materia prima pasó por la fábrica y se convirtió en tapón, Marta Ponce y su equipo huelen y saborean el sedimento que diez tapones han dejado en sendas copas, tras macerarse 24 horas, y apuntan sus observaciones en una planilla: es un análisis sensorial, y se hace para detectar si el corcho transmite aromas que puedan contaminar el vino.

"Enviamos los informes y nuestros clientes deciden si compran esos tapones o no, en base a nuestras sugerencias", dice Marta, gerente del laboratorio del Instituto Catalán del Corcho (ICC), certificado por importantes reguladores internacionales.

Sus clientes no son sólo las bodegas -que envían botellas tapadas para comprobar si cuesta mucho sacar el tapón, examinar el cuello de la botella y mandan lotes de corcho para que se los controle- sino también las propias corcheras que quieren certificar la calidad de su producto.

Además, se efectúan análisis cromatográficos que detectan la presencia de moléculas contaminantes, análisis de fuerza de torsión y de extracción para determinar la resistencia del tapón, y análisis microbiológicos.

Esta meticulosidad llevó a que en 2012, y en medio de un pesimismo generalizado sobre la economía española, el corcho esté recuperando los niveles de ventas de su mejor año, 2007, antes de la crisis.   Continuación...