16 de marzo de 2012 / 14:32 / en 5 años

ANÁLISIS-Antiguas cajas, presionadas a vender cartera industrial

* Necesidad de saneamientos acelerará venta de participaciones

* Participaciones con plusvalías serán las primeras opciones

* Consumo de capital también anima a vender aunque sea a pérdida

* Bancarización y fusiones socavan apoyo a tejido industrial regional

* Pago de dividendos, factor a favor de mantener algunas posiciones

* Bankia y Cívica, entre favoritas a desinvertir según analistas

Por Tomás Cobos y Tracy Rucinski

MADRID, 15 mar (Reuters) - Las fuertes necesidades de capital de la banca española mantienen viva la especulación de que las antiguas cajas de ahorro se desprendan en un futuro de al menos parte de sus carteras industriales en empresas cotizadas, especialmente aquellas en las que podrían obtener plusvalías o pérdidas reducidas.

La venta del 4,2 por ciento de BME a inversores cualificados por parte de Bankia ha relanzado las quinielas de posibles desinversiones futuras.

"Una pequeña plusvalía por aquí y otra por allí va aportando lo suyo. En conjunto tienen muchas participaciones para vender", dijo Natalia Aguirre, analista de Renta4.

"Con el tiempo, (las cajas) venderán todo, pero hay que ver cómo evoluciona la situación", añade en referencia a las medidas que han puesto en marcha las entidades para captar los fondos para atender los saneamientos inmobiliarios que ha impuesto el nuevo Gobierno.

No obstante, la mayoría de los analistas coincide en que las ventas son menos probables en aquellas empresas en las que podrían registrarse pérdidas al desinvertir.

"Es muy posible que vendan, pero solo en las que tengan plusvalías, ya que en un momento como el actual no les conviene agrandar el agujero que ya tengan por activos inmobiliarios", dijo Enrique Quemada, consejero delegado de la firma de banca de inversión ONEtoONE.

Gran parte del sector realizó a finales de 2010 un ajuste en libros para reflejar descensos en el valor de sus participaciones cotizadas pero, aun así, acumulan recortes desde entonces.

"En muchos casos, de vender hoy tendrían pérdidas, pero algunos directivos pueden haber provisionado con antelación limitando el agujero contable", dijo Flemming Barton, analista de renta variable de CM Capital Markets en Madrid.

Con todo, algunos señalan que incluso en casos en los que las pérdidas sean reducidas y las participaciones poco estratégicas, puede interesar la desinversión ya que las participaciones consumen recursos propios y están especialmente penalizadas por la próxima regulación bancaria de Basilea III.

"Computan como activos ponderados por riesgo y al venderlas se libera capital", dijo un analista del sector.

UNA GESTIÓN POCO FINANCIERA

La tradicional influencia indirecta de los políticos en las cajas de ahorros ha sido a ojos de los analistas un factor importante en la configuración de una ambición industrial de otra época y de la gestión poco acertada en la desinversión.

"Deberían haber vendido hace mucho, el problema es que son entidades que han estado gestionadas, y en muchos casos siguen gestionadas, por políticos pseudobanqueros, una receta perfecta para el desastre", dice Barton.

"El negocio de una entidad financiera no es tener participaciones industriales, ni tampoco hacer trading con el dinero del BCE, sino dar créditos", dice Javier Bernat, analista de Bankia.

Al inicio de la crisis financiera, cuando España aún sacaba pecho defendiendo que la banca española era la mejor del mundo, se aseguraba que, a diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos u otros países europeos, la banca española no tenía 'subprime' ni había invertido en los productos complejos y opacos que empujaron a la quiebra de Lehman Brothers.

Sin embargo, los últimos cuatro años han puesto en entredicho las bondades de la banca al demostrar que en España sí había un "subprime" (en forma de hipotecas concedidas por un valor a veces superior al de la vivienda, con tasaciones infladas y a clientes al límite de la solvencia) y que muchas cajas habían utilizado los excedentes de los años dorados para adentrarse peligrosamente en terrenos ajenos al negocio bancario puro, como por ejemplo las participaciones industriales.

No obstante, en muchos casos las participaciones datan de mucho antes, dentro de la tradición de las cajas como inversoras en el tejido industrial regional, un papel que parece destinado a morir con las reestructuraciones que está viviendo el sector, que conlleva una bancarización de las cajas y la fusión de entidades de diferentes regiones.

"Eso tenía que haber desaparecido cuando desaparecieron todos los bancos industriales en los años 90, ese tipo de inversiones son del abuelo cebolleta", dice un analista financiero, que señala que este modelo se explicaba por intereses políticos ajenos a una estrategia financiera.

"En las fusiones que se han realizado no será raro que una entidad le diga a otra del mismo grupo: 'esta línea de crédito que habías dado a esta empresa no la vamos a renovar' o 'esta participación en esta empresa la vamos a vender porque necesitamos las plusvalías para provisiones'", dice Quemada.

POSIBLES DESINVERSIONES

Las cajas de ahorros o bancos creados por cajas tienen participaciones relevantes en 11 entidades del Ibex: Abertis , BME, Enagas, Gas Natural, IAG , Iberdrola, Indra, Mapfre, Repsol, Sacyr, Telefónica .

Además, tienen presencia en un numeroso espectro de empresas medianas, como Sol Meliá, NH Hoteles, CIE Automotive , Amper o Deoleo.

De cara a las quinielas sobre posibles desinversiones, muchos apuntan a los grupos que buscan capital para sanear y a las participaciones que han caído en manos del estatal Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) tras su entrada en NovaCaixaGalicia.

"Banca Cívica y Bankia son entidades con presencia en muchas empresas y necesidades de dinero, por lo que es posible que salgan en aquellas en las que obtengan una valoración razonable", dijo Barton.

Entre posibles ventas de Bankia, analistas apuntan a su participación en la aerolínea IAG, producto de la fusión de Iberia y British Airways. En su amplia cartera de participadas hay varias con consideración de "industriales" que, teóricamente, no serían enajenables y que, en muchos casos, generan grandes dividendos. Entre ellas se encuentran Mapfre, Indra, Iberdrola.

Los bancos intervenidos por el FROB en teoría "estarían más inclinados a vender activos, ya que tienen pérdidas y dependen del dinero público, pero tampoco se pueden permitir desinvertir a precios de saldo, por eso no se están viendo tantas operaciones ya, por esa precaución", añadió Barton.

Este analista considera menos probable que, en contra de lo que se ha llegado a rumorear, La Caixa -propietaria de gran parte de las acciones que tienen antiguas cajas de ahorros en el Ibex- se deshaga de participaciones como la de Repsol, dado el fuerte factor estratégico de la participación, los dividendos que ofrece y la relativamente saneada posición de la entidad catalana.

El pago de dividendos es, precisamente, otro factor que estaría frenando las desinversiones.

"En casos de dividendos decentes, como Enagás, es posible que las entidades aguanten más tiempo", dijo Barton.

Este sería el caso de participaciones del grupo BFA como Mapfre y Indra.

Otro caso aparte serían las participaciones que tienen muchas entidades financieras en inmobiliarias y que han asumido a cambio de cancelar deuda con esta empresas, como el casi 20 por ciento que tiene el grupo BFA-Bankia en Metrovacesa . (Editado por Carlos Ruano)

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