16 de noviembre de 2011 / 15:29 / hace 6 años

El centroderecha, camino del triunfo por la ira de los españoles

* El Partido Popular, encaminado a una victoria aplastante

* El probable presidente, Mariano Rajoy, planea una profunda austeridad

* Los socialistas, culpados de los males económicos del país

Por Fiona Ortiz

MADRID, 16 nov (Reuters) - La ira de los votantes por la situación económica de España llevará probablemente a la victoria al Partido Popular en las elecciones del domingo, con un mandato contundente para que la formación de centroderecha pueda recortar el gasto público e intente rescatar al país de la crisis de la eurozona.

Los socialistas, que llevan siete años en el poder, se convertirían así en la última víctima política de los males económicos de Europa, castigados por los votantes que les culpan de no curar una economía enferma ni poder reducir una de las peores tasas de paro de la Unión Europea.

Los vecinos de España en la llamada periferia de la eurozona - Grecia, Irlanda, Italia y Portugal - han cambiado todos de dirigentes este año, en el que se ha profundizado la crisis de la deuda en los países de la moneda única.

El PP, que dirige Mariano Rajoy, tiene una ventaja de 17 puntos sobre el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba y va camino de lograr la victoria más amplia para un partido conservador desde el regreso de la democracia hace 35 años.

Mientras el país parece hundirse en una nueva recesión, la agonía de los parados ha dominado la campaña electoral, junto con el temor a que el país acabe sucumbiendo a la necesidad de un rescate por una crisis que ha llevado los costes de financiación a niveles peligrosamente elevados.

"No sé si Rajoy podrá arreglar las cosas, es tan complicado, pero peor que ahora no creo que me vaya. Si no fuera por la ayuda de mis padres sería un vagabundo en las calles, es humillante", dijo Fernando García, un transportista de 40 años desempleado que planea votar al PP.

Uno de cada cinco trabajadores españoles no tiene empleo. En 1,4 millones de hogares nadie tiene un trabajo formal, y un millón de familias está bajo amenaza de que les embarguen sus casas tras no poder pagar las letras mensuales, según la Asociación de Usuarios de servicios Bancarios (Ausbanc).

Rajoy, un registrador de la propiedad de 56 serio y cauto que pasó por varias carteras del anterior gobierno del PP con José María Aznar, no es especialmente amado por los españoles. Pero está considerado un mejor gestor económico que Rubalcaba, un antiguo profesor de química de 60 años conocido por sus movimientos de manos y que como su rival ha sido ministro del Interior.

"Hay una percepción de que los socialistas gestionaron mal la economía, lo que se refleja en el 22 por ciento de tasa de desempleo, y hay una percepción de que un cambio mejorará las cosas", indicó Antonio Barroso, analista de la consultora Eurasia Group.

-- Vistazo especial sobre las elecciones:

"INDIGNADOS"

Desde mayo, el movimiento de los "indignados", protagonizado sobre todo por los jóvenes, se ha manifestado en las plazas contra los dos grandes partidos, criticando que sus políticas benefician a los más adinerados y al 'statu quo' en un momento de creciente pobreza y dignidad.

El movimiento del 15-M tuvo un enorme impacto nacional e internacional e inspiró protestas como el Occupy Wall Street, pero los sondeos no esperan que tenga la fuerza suficiente como para alterar de manera significativa los resultados de las elecciones del domingo.

Rajoy quita importancia a los "indignados" y a los sindicatos, calculando que las protestas no serán lo suficientemente grandes como para bloquear las contundentes reformas con las que se facilitará el despido y la contratación, se reducirán los impuestos para las empresas y la reducción del gasto en ayuda para el desarrollo, televisiones públicas y otras cuestiones.

Se espera que logre una ventaja amplia y su partido supere cómodamente los 176 escaños necesarios para la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, que se sumarían al control de la mayoría de las 17 comunidades autónomas y de los ayuntamientos, sobre todo de las grandes ciudades.

Los españoles, a diferencia de los griegos, cuyas protestas contra las medidas de austeridad han sido continuas, parecen dispuestos a apretarse el cinturón después de que los excesos en el crédito y la construcción de la primera mitad de la década de 2000 dejase un rastro de aeropuertos sin usar y edificios vacíos o sin terminar.

"Lo que vamos a recibir es muy difícil y creo que es bueno decírselo a la gente porque si decimos la verdad y hacemos el diagnóstico bien, ya podemos empezar a tomar medidas", declaró Rajoy en una entrevista reciente en Antena 3.

Rajoy sostiene que puede cumplir el ambicioso objetivo comprometido con la Unión Europea de recortar el déficit publico al 4,4 por ciento del Producto Interior Bruto sin tocar las políticas sociales.

Defiende que los recortes de gasto estimularán en lugar de dañar las inversiones porque la restauración de la confianza hará que vuelva a fluir el crédito de los bancos. Pero con una recesión a la vista menos de dos años después de la última, es poco probable que consiga crear empleo a corto plazo.

García, el transportista desempleado, al que se le acaban las ayudas en enero, espera acciones inmediatas.

"Si no tenemos resultados rápidos, en un año vamos a estar en las calles matándonos los unos a los otros", afirmó mientras fumaba un cigarrillo fuera de una oficina de empleo en Madrid. "Si el agua empieza a entrar en el barco, no puedes simplemente sentarte a estudiar las cosas, hay que empezar a achicar agua".

"CAMPAÑA VALIUM"

La mayoría de los españoles se definen como de izquierdas, lo que debería poner un techo a los votos del PP a pesar de que Rajoy ha llevado a la formación más al centro si se compara con Aznar, que gobernó de 1996 a 2004.

Para no ahuyentar a los votantes, Rajoy evitó definir dónde hará los recortes y se ha centrado en castigar a los socialistas por una tasa de desempleo "insoportable e inaceptable".

Sus asesores han diseñado una campaña cauta, temiendo que Rajoy pudiera arruinar sus opciones de lograr una mayoría absoluta si enumera agresivos recortes de costes como hizo el primer ministro británico, David Cameron, antes de las elecciones del año pasado.

El presidente del Gobierno actual, José Luis Rodríguez Zapatero, es muy impopular entre los votantes, que no le perdonan las duras medidas adoptadas, diseñadas para proteger al país de los ataques de los mercados de bonos.

Cuando Zapatero decidió ese año que no se presentaría a las elecciones y adelantó los comicios a noviembre - previstos inicialmente en marzo de 2012 -, los socialistas vieron en el veterano político Rubalcaba su única opción para evitar que el PP controlase el Parlamento.

Rubalcaba calificó la estrategia de Rajoy de "campaña valium" y advirtió de que las políticas del PP perjudicarán a los hospitales y las escuelas, pero puesto que ha sido su ministro del Interior durante cinco años, su credibilidad para crear empleo es nula.

El candidato socialista no pudo rentabilizar en las encuestas su papel central a la hora de acercar la paz al País Vasco, incluso después de que ETA anunciara en octubre el cese definitivo de su actividad armada.

Pero al final de la campaña, Rubalcaba suena derrotista. En el único debate celebrado entre ambos candidatos, el político socialista interpeló en repetidas ocasiones a Rajoy como si ya fuera el líder de la oposición, preguntándole qué medidas tomaría cuando llegue al poder. (Traducido por Teresa Larraz)

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below