15 de noviembre de 2011 / 16:09 / hace 6 años

COLUMNA- Los tecnócratas no pueden curar el contagio: James Saft

(El autor es un columnista de Reuters. Las opiniones expresadas son personales)

Por Jim Saft

15 nov (Reuters) - Ahora le toca a España.

El mensaje de los mercados no es tanto que Italia es demasiado grande para caer, sino que Grecia caerá y que atrapará a otros al hacerlo.

La perspectiva de dos gobiernos reconocidamente tecnócratas y los nuevos compromisos y planes de austeridad no bastan para evitar un contagio en la eurozona, donde los problemas de financiación se extienden más allá de Grecia e Italia hacia España. Las rentabilidades de los bonos españoles a 10 años superaban el 6 por ciento por primera vez desde principios de agosto, cuando el Banco Central Europeo (BCE) irrumpió en los mercados de deuda para apoyar a España.

Quizás esto es debido a que el contagio no proviene de Atenas o Roma, sino de los gobiernos de Berlín y París, y del BCE en Fráncfort, que no parecen dispuestos a tomar los pasos necesarios para salvar el euro.

La fase de alivio tras la dimisión de Silvio Berlusconi y el nombramiento del antiguo comisario europeo Mario Monti como nuevo primer ministro italiano fue corta. Aunque los rendimientos de los bonos italianos se encuentran por debajo de los niveles cercanos al 7,5 por ciento de la semana pasada, subieron de nuevo el lunes al 6,67 por ciento, e Italia se vio forzada a pagar intereses máximos en la historia del euro en una subasta de bonos a cinco años.

Pero la cosa no acabó ahí, porque los costes para asegurar deuda francesa o belga contra un eventual impago también subieron a máximos desde la introducción de la moneda única.

Con el BCE actuando como si fuese a participar en una última batalla a muerte, pero permaneciendo extrañamente en el tejado de un edificio en llamas, las ventas no han extrañado a nadie.

"No se va resolver la crisis reduciendo los incentivos para que el Gobierno italiano actúe", dijo el miembro del consejo de gobierno del BCE, Jens Weidmann, al Financial Times.

En un discurso separado, Weidmann también pidió que se abandonase la presión internacional para que el BCE tome acciones porque esto podría minar la credibilidad del banco central.

Aunque el responsable del Bundesbank pertenece al ala dura de los banqueros del BCE que se oponen a una intervención, sus comentarios ponen de relieve la situación en la que se encuentra la eurozona.

Sin una intervención general en la forma de compras masivas de bonos soberanos con dinero fresco para Italia o cualquier otro país que esté mal de dinero, el proyecto del euro corre el peligro de venirse abajo.

La lógica del contagio, esta vez dirigida a España, es muy simple. Si el BCE no actúa, no hay una fuerza que sirva de cortafuegos y los mercados sencillamente seguirán presionando ante la asunción de que una quiebra o un rescate con quitas en las posiciones de deuda se contagiaría a otros países.

Los irrisorios esfuerzos para aparentar que Grecia no suspenderá pagos con su último acuerdo crediticio es un ejemplo, y apoya la opinión de Weidmann.

El riesgo moral de que el BCE imprima dinero alemán para dárselo a Italia y sus acreedores, por ejemplo, inevitablemente provocará maniobras en España, Irlanda y quizás a la larga hasta en Francia para tener condiciones similares.

PLANEANDO EL FRACASO

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, mencionaron por primera vez la cuestión de la salida del euro el mes pasado, cuando calificaron de consulta sobre la pertenencia al euro una propuesta de referéndum sobre el programa de créditos de emergencia lanzada por el entonces primer ministro de Grecia, Giorgios Papandreu.

Esa opinión tenía la intención de forzar al ex mandatario a dar un giro de 180 grados antes de dimitir, pero dejó al genio fuera de la botella para el resto de la eurozona.

Un voto de los cristiano-demócratas de Merkel en favor de permitir que los miembros de la eurozona dejen el área común tampoco ayudaría. Ni tampoco lo hace una historia sin fuentes del diario alemán Der Spiegel que sostiene que el escenario alemán prevé una eurozona más fuerte después de una salida de Grecia. here,1518,797399,00.html

Guste o no, los precios del mercado indican que una salida griega se está haciendo más probable, y que en sí misma hace también más probable otras salidas o una reorganización general de la eurozona.

Esto nos lleva a la falta de un verdadero banco central en Europa, que pueda servir como prestamista de última instancia para los soberanos. Sin eso, o con una simple política de grandes trasferencias fiscales de Alemania al sur y sus acreedores, hay poco que hacer para detener una gran huida de la deuda nacional y de los bancos que están expuestos al riesgo soberano.

Estos bancos muy probablemente están exacerbando las cosas mediante el método de destacar su propia exposición a deuda soberana, intentando enfrentar lo que parece ser la difícil tarea de recaudar capital antes de los objetivos supuestos para mediados de 2012 subrayadaos en los planes de rescate.

Si se hace una interpretación benigna de todo esto, ésta es que el BCE, Alemania, y hasta cierto punto Francia, están regateando duramente para hacer las mínimas concesiones posibles a Europa del Sur antes de dar marcha atrás y orquestar el ejercicio una gran impresión de moneda.

Esperemos que cuando alcancen a esa bazuca para dispararle, este todavía allí.

Al momento de la publicación, James Saft, no tiene ninguna inversión directa en valores mencinados en este artículo. Podría poseer títulos indirectamente, como inversor en un fondo. Para anteriores columnas de James Saft --en inglés--, click en Editado por James Dalgleish, traducción de Jose Elías Rodríguez y Feliciano Tisera

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