27 de octubre de 2011 / 15:54 / hace 6 años

ANÁLISIS-España incumpliría objetivo déficit, espera elecciones

* Sondeo muestra déficit fiscal de España al 6,7% en 2011

* Medidas no serían suficientes para contener alza de déficit

* Analistas creen que nuevo Gobierno deberá tomar más medidas

Por Paul Day

MADRID, 27 oct (Reuters) - Algunos pronósticos de analistas creen que España no cumplirá con su objetivo de reducir el déficit público este año hasta el 6,0 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), lo que forzará al próximo gobierno a trabajar con rapidez para demostrar a los mercados su compromiso con la consolidación fiscal y con profundas reformas estructurales.

España cumplió con su objetivo de recortar el déficit fiscal en 2010 mediante la aplicación de amplias medidas de austeridad que han ayudado a convencer a los inversores de que no seguiría a Grecia, Irlanda y Portugal en la necesidad de pedir ayuda a sus socios europeos.

Pero el objetivo de 2011 está resultando más difícil de alcanzar ante las dificultades añadidas que suponen las 17 comunidades autónomas para hacer los recortes necesarios.

Un sondeo de Reuters entre 12 economistas mostró que el déficit medio previsto para 2011 es del 6,7 por ciento del PIB. Cuatro de los economistas encuestados pronosticaron un déficit que superaba el 7,5 por ciento del PIB este año.

“Sólo una notable mejora en el PIB nominal o el anuncio de nuevas medidas extraordinarias antes de que finalice el año podría evitar que el déficit quede por debajo del 7,5 por ciento del PIB”, dijo Fernando Fernández, economista de IE Business School en Madrid.

“El déficit de las regiones se ha desbordado y no parece probable que los gobiernos reviertan esa tendencia, sobre todo porque van a estar esperando a ver qué nuevas medidas se darán a conocer después de las elecciones”, añadió.

El déficit del Estado central estuvo en línea con el objetivo final de año del 4,8 por ciento del PIB en septiembre, dijo el jueves el departamento de Hacienda.

Sin embargo, las comunidades autónomas ya han informado de un déficit a mitad de año del 1,2 por ciento del PIB, apenas por debajo de la meta final de 2011 de un 1,3 por ciento. El gobierno central obligó a las regiones a elaborar informes más frecuentes sobre su déficit para mejorar sus cuentas, pero muchas todavía están lejos del objetivo.

Algunos analistas creen que el gradual deterioro de las cuentas de la Seguridad Social, cuyo superávit hasta septiembre cayó un 54 por ciento interanual, abre la puerta al riesgo de entrar en terreno de déficit en medio de un desempleo masivo que coloca la tasa de paro del país en el 21 por ciento.

Un sondeo elaborado por Reuters mostró que el PIB del país se habría estancado en el tercer trimestre y no pocos economistas advierten de que España podría entrar en una recesión en los próximos seis meses.

Un programa de compra de bonos periféricos del euro por parte del Banco Central Europeo ha ayudado a aliviar el nerviosismo del mercado desde el verano, pero los costes de financiación siguen siendo altos, lo que ha llevado a los rendimientos de las Letras del Tesoro a un máximo en tres años en la última emisión pública del pasado martes.

Aunque que el punto de mira de los inversores se ha desplazado desde España a Italia en los últimos meses, Madrid sigue siendo objeto de escrutinio por los inquietos mercados de bonos.

“España tiene el beneficio de la duda por el momento, y los bonos españoles se cotizan mejor que los BTP italianos, pero los riesgos están ahí”, dijo un operador con sede en Dublín.

PRESUPUESTO PRORROGADO

El gobierno español ha acumulado un colchón de unos 7.650 millones de euros mediante cambios en la forma pago de las regiones en productos farmacéuticos, una modificación del calendario que contempla el pago del impuesto de sociedades, las distintas subasta de licencias de telefonía móvil y un menor gasto en el pago de intereses de la deuda.

Pese a ello, analistas se preguntan si todo esto será suficiente para contrarrestar la creciente presión fiscal.

“Dependerá de las regiones. La mayoría de las medidas no entraron en vigor hasta la segunda mitad del año por lo que no es de extrañar que todavía no hayamos visto sus efectos en los datos, pero los riesgos de déficit están ahí”, dijo Pascual Antonio García, economista de Barclays Capital.

Las encuestas de opinión muestran que el Gobierno socialista se enfrentan a una fuerte derrota en las elecciones generales de 20 de noviembre después de tres años de recesión o estancamiento económico, golpeados adicionalmente por las impopulares medidas de austeridad y las reformas estructurales.

Como quiera que la cifra del déficit final de 2011 no se divulgará hasta principios del próximo año, varios meses después de las elecciones, las reacciones de los inversores quedarán sujetas a la postura del nuevo gobierno hacia la consolidación fiscal.

El líder de la oposición de centro-derecha y probable próximo primer ministro según los sondeos, Mariano Rajoy, tiene previsto anunciar estrategias para convencer a los inversores de que tiene la intención de cumplir con la consolidación fiscal, pero hasta ahora no ha dado muchos detalles.

Rajoy ha prometido que si el objetivo de reducción del déficit se incumple este año, lo reducirá aún más el próximo año para alcanzar el objetivo siguiente del 4,4 por ciento del PIB para el año 2012.

Bajo las nuevas exigencias de la Unión Europea, el sector bancario de España necesitará 26.000 millones de euros adicionales en capital de máxima calidad, y aún se ciernen muchas dudas sobre la persistencia de la tendencia bajista en los precios de la vivienda en España, en un momento en que las entidades financieras acumulan un gran numero de viviendas entre sus activos.

España se ha comprometido con la Comisión Europea a reducir su abultado déficit fiscal hasta el 3 por ciento del PIB en 2013, lo que obligará al vencedor de las elecciones de noviembre a un gran esfuerzo para lograr esa meta.

Rajoy tiene una sólida ventaja frente al PSOE en las encuestas de opinión, lo que sugiere que el PP podría gobernar con una amplia mayoría parlamentaria. Esto aportaría un sólido mandato para impulsar reformas impopulares.

Sin embargo, analistas advirtieron de que si la economía continúa debilitándose, la necesidad de ulteriores recortes presupuestarios podría posponer aún más la recuperación económica. (Información de Paul Day, traducido por Manuel María Ruiz; editado por Tomás Cobos)

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