20 de febrero de 2013 / 9:14 / hace 5 años

Los griegos marchan al Parlamento en una huelga anti austeridad

Los trabajadores griegos hicieron huelga el miércoles en una protesta nacional contra los recortes de sueldos y subidas de impuestos, dejando los ferris atracados en puerto, las escuelas cerradas y los hospitales sólo con personal de emergencias. En la imagen, un hombre pasa frente a la entrada cerrada de una estación de metro durante una huelga de 24 horas en el barrio de Chalandri en Atenas, el 20 de febrero de 2013. REUTERS/John Kolesidis

ATENAS (Reuters) - Decenas de miles de griegos salieron el miércoles a la calle en medio de una huelga nacional contra los recortes de sueldos y subidas de impuestos que dejó los ferris atracados en puerto, las escuelas cerradas y los hospitales sólo con personal de emergencias.

Tocando tambores y coreando “ladrones, ladrones”, más de 60.000 personas marcharon hasta el Parlamento, en la mayor protesta contra la austeridad en lo que va de año.

Los dos mayores sindicatos griegos congelaron buena parte del país, que está cerca de la bancarrota, durante unos paros de 24 horas contra los recortes, que según dicen sólo agravan los males de un pueblo que lucha por salir de la peor recesión del país en tiempos de paz.

Los sindicatos, que representan a 2,5 millones de trabajadores, han convocado varias huelgas desde el estallido de la crisis de deuda europea a finales de 2009, poniendo a prueba la voluntad del Gobierno para aplicar las reformas necesarias ante un creciente descontento público.

“La huelga de hoy es un nuevo esfuerzo por deshacernos del acuerdo de rescate y de quienes se aprovechan de la gente y sólo generan miseria”, dijo Ilias Iliopoulos, secretario general del sindicato ADEDY del sector público, que organizó la marcha junto a la agrupación de trabajadores GSEE.

“Estamos muy cerca de una explosión social”, dijo a Reuters en un mitin en la plaza central de Atenas, mientras helicópteros de la policía sobrevolaban el sector.

En sus ocho meses en el poder, el Gobierno de coalición del primer ministro, Antonis Samaras, se ha esforzado por demostrar que aplicará las reformas prometidas a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, que han rescatado a Atenas dos veces con unos 200.000 millones de euros.

El Gobierno ha adoptado una dura estrategia ante los huelguistas, acudiendo a leyes de emergencia en dos ocasiones este año para ordenar a marinos y trabajadores del metro que volvieran a sus puestos tras paros de una semana que paralizaron el transporte público en Atenas y provocaron un desabastecimiento de comida en las islas.

Las huelgas han ganado fuerza en las últimas semanas, subrayando el descontento de los griegos ante el desempleo récord y los niveles de pobreza. La visita a Atenas del presidente francés, François Hollande, pasó casi desapercibida debido a la huelga de periodistas helenos.

“Grecia está haciendo un enorme esfuerzo por volver al crecimiento, por ver mejores días, y cuando estamos haciendo todo lo posible para atraer la inversión, esta imagen no hace nada por ayudar este esfuerzo”, dijo a una radio local el portavoz del Gobierno Simos Kedikoglou.

AUMENTA LA PRESIÓN

En una señal de que podría empezar a ceder a la presión, el Gobierno anunció el lunes que no expulsará a casi 1.900 empleados públicos bajo aviso de posible despido, pese a haber prometido a sus acreedores extranjeros que reduciría el personal del Estado.

“La huelga deja en evidencia la creciente brecha entre las demandas de los griegos ordinarios y las exigencias de los acreedores internacionales de Grecia”, dijo Martin Koehring, analista de la Unidad de Inteligencia de The Economist, que prevé más disturbios este año.

Los analistas señalan que cuando Grecia se aseguró fondos de rescate en diciembre, evitando la bancarrota y poniendo fin a meses de incertidumbre sobre el futuro del país en la zona euro, creó expectativas entre los griegos de que las cosas también mejorarían para ellos a nivel personal.

“Si estas expectativas no se han cumplido para el verano, entonces lo que quede de la clase trabajadora responderá con más protestas”, dijo Costas Panagopoulos, jefe de la encuestadora Alco.

Seis años de recesión y tres de austeridad han triplicado la tasa de desempleo al 27 por ciento. Más del 60 por ciento de los jóvenes griegos están en paro.

La mayor parte de la actividad en empresas y sector público se detuvo durante la huelga del miércoles, seguida por profesores de colegio, empleados de trenes y autobuses y banqueros, entre otros.

“Estoy a punto de quedarme sin dinero para comer. Mi vida es una miseria”, dijo Eleni Nikolaou, de 60 años, una funcionaria que mantiene a su hermano desempleado. “Si este Gobierno tuviera alguna dignidad renunciaría. Quiero que se vayan”, declaró.

/Por Renee Maltezou y Lefteris Papadimas/

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