15 de febrero de 2013 / 9:45 / en 5 años

El G-20 intentará diluir las demandas de divisas de las grandes potencias

El G20 debe centrarse más en las reformas estructurales que en los estímulos fiscales y monetario a corto plazo, dijo el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn. En la imagen, Rehn habla con el presidente del BCE, Mario Draghi, el 11 de febrero de 2013 en Bruselas.Francois Lenoir

MOSCÚ (Reuters) - El Grupo de las 20 mayores economías del mundo no tendrán en cuenta algunas partes del comunicado sobre tipos de cambio emitido esta semana por el G-7 y no mencionarán el caso de Japón, según un borrador de declaración de los ministros de Finanzas reunidos en Moscú.

Un delegado del G-20 que tuvo acceso al borrador indicó que el texto tampoco hará mención a nuevas metas de recortes de deuda, un asunto por el que Alemania está presionando pero que Estados Unidos intenta eludir.

Si los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20 aprueban ese documento el sábado, su contenido confirmará que Japón no será censurado por sus políticas expansivas, que han generado una fuerte depreciación del yen y llevaron a demandas para que se tomen medidas.

El mercado cambiario se vio sacudido esta semana después de que el Grupo de las Siete potencias -Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá e Italia- emitiera un comunicado conjunto declarando que las políticas económicas internas no deben utilizarse para buscar tipos cambiarios específicos.

Tokio dijo que eso refleja un acuerdo sobre que su agresiva política monetaria y fiscal es apropiada. Sin embargo, la muestra de unidad se vio socavada rápidamente por declaraciones extraoficiales que criticaban a Japón.

El borrador del G-20 simplemente recoge referencias previas del grupo sobre la necesidad de evitar una volatilidad extrema de los tipos cambiarios, señaló un delegado.

El yen se ha depreciado cerca de un 20 por ciento desde noviembre. Tras haberse afianzado el viernes, revirtió su tendencia y caía contra el dólar JPY= y el euro EURJPY= en respuesta a los detalles del borrador del G-20.

Una fuente del G-20 dijo que cualquier referencia sobre control de los tipos de cambio no sería aceptable para China, que ahora es la segunda mayor economía del mundo y tiene buena parte de sus 3,3 billones de dólares en reservas extranjeras en bonos del Tesoro estadounidense.

AFIRMACIONES "EXAGERADAS"

Las autoridades reunidas en la cumbre se apresuraron a desestimar las afirmaciones sobre una guerra cambiaria.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo en Moscú que los rumores sueltos sobre divisas son "inapropiados, infructíferos y autoderrotistas", y la funcionaria del Tesoro estadounidense Lael Brainard advirtió en contra de "rumores sueltos".

Draghi también dijo que el tipo de cambio del euro está en línea con promedios a largo plazo, un punto ya mencionado por la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

"Las actuales referencias sobre guerras cambiarias son exageradas", dijo a los ministros y jefes de bancos centrales del G-20. "No existe una desviación significativa del valor justo de las divisas más importantes", aseveró.

Otras autoridades en Moscú señalaron que la agresiva expansión fiscal y monetaria de Japón, que busca generar una inflación del 2 por ciento, debía ser aceptada si consigue apuntalar el crecimiento económico.

"No hay una devaluación competitiva, no hay guerras de divisas", dijo a periodistas el viceministro de Finanzas Sergei Storchak. "Lo que está ocurriendo es la reacción del mercado a la toma de decisiones exclusivamente interna", agregó.

El tesorero australiano, Wayne Swan, indicó apoyo hacia la política monetaria de Japón y afirmó que "todos tienen un interés" en su capacidad por impulsar el crecimiento.

Indonesia, una de las economías emergentes de la región Asia-Pacífico, dijo estar menos preocupada sobre la tasa cambiaria del yen que sobre el crecimiento japonés.

"Si los japoneses aumentan su demanda interna, eso ayudará a Indonesia, especialmente por el lado de las exportaciones", comentó el vicegobernador del banco central de Indonesia, Hartadi Sarwono.

Otras autoridades han destacado que Estados Unidos ha impreso nuevo dinero de forma similar al Banco de Japón, aunque el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, insistió en que la entidad que dirige actúa en concordancia con la declaración del G-7, al usar "herramientas domésticas de política para avanzar en objetivos internos".

El gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, dijo que defendería las osadas medidas de política del estímulo monetario, diciendo que las acciones del banco central buscaban estabilizar a la economía nipona.

También sostuvo que la reciente debilidad del yen simplemente refleja una menor aversión al riesgo entre los inversores a nivel global.

CRECIMIENTO VS AUSTERIDAD

La reunión en Moscú de funcionarios de los países del G-20, que suponen el 90 por ciento del producto interior bruto (PIB) del mundo y por dos tercios de su población, también reflejaba las diferencias sobre el equilibrio entre crecimiento y políticas de austeridad.

El borrador del comunicado expone además una disputa entre Europa y Estados Unidos sobre la extensión de un compromiso para reducir déficits presupuestarios más allá de 2016. Un pacto alcanzado en Toronto expirará este año si los líderes no acuerdan una extensión en la cumbre de líderes del G-20 en San Petersburgo en septiembre.

El G-20 estableció una enorme barrera financiera para detener un colapso del mercado en el 2009, pero no ha logrado esos niveles desde entonces.

En reuniones sucesivas, Alemania ha presionado a Estados Unidos y a otros países a hacer más para resolver sus deudas. Washington, a su vez, ha instado a Berlín a hacer más para aumentar la demanda.

"Es muy importante calibrar el ritmo de la consolidación fiscal", comentó Brainard. "Es (...) importante ver la demanda en la zona euro y algo de eso debe tener lugar a través de reequilibrios internos", agregó.

El borrador de la declaración final reafirma los compromisos del G-20 para establecer planes fiscales creíbles a medio plazo, pero también hará concesiones por las turbulencias económicas que encaran a corto plazo algunos países, según un delegado del grupo.

Tampoco habrá una mención directa a objetivos fiscales, en respuesta a la presión de Estados Unidos, concentrado en sus políticas expansivas hasta que el índice de desempleo baje de manera significativa.

/Por Jan Strupczewski y Lesley Wroughton/

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