El BCE mantiene los tipos de interés sin cambios

jueves 7 de febrero de 2013 15:46 CET
 

FRÁNCFORT (Reuters) - El Banco Central Europeo mantuvo el jueves su tipo de interés principal en un mínimo histórico del 0,75 por ciento, a la espera de comprobar si se produce una recuperación económica este año o si la subida del euro resulta perjudicial.

La apreciación del euro a un máximo de 14 meses contra el dólar y a un techo de 30 meses respecto al yen provocó un llamamiento del presidente de Francia a favor de proteger la moneda de los "movimientos irracionales".

El BCE no tiene un objetivo de tipo de cambio para el euro pero la subida de la moneda podría ralentizar la recuperación económica.

El BCE mantuvo también los tipos marginal y de depósitos sin variación al 1,5 por ciento y el 0,0 por ciento.

En comentarios posteriores en rueda de prensa, el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo que confiaba en que la zona euro se recuperara gradualmente durante 2013, aunque reconoció que había más riesgos negativos que positivos.

La economía de la zona euro se contrajo en el segundo trimestre del año pasado y el tercero, cumpliendo la definición técnica de una recesión, y se prevé que el declive se haya profundizado en el cuarto trimestre.

"La debilidad económica en el área del euro prevalecería en el inicio de 2013", dijo Draghi en una conferencia de prensa después de que el BCE mantuviera su principal tasa de interés sin cambios.

"Más adelante en 2013, la actividad económica debería recuperarse gradualmente, apuntalada por nuestra postura de política monetaria expansiva, la mejora de la confianza en los mercados financieros (...) además de un fortalecimiento de la demanda global", sostuvo.

El panorama que ofreció Draghi para el año resultó similar al que había dado hace un mes.

 
El Banco Central Europeo mantuvo el jueves su tipo de interés principal en un mínimo histórico del 0,75 por ciento, a la espera de comprobar si se produce una recuperación económica este año o si la subida del euro resulta perjudicial. En la imagen, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en Fráncfort el 7 de febrero de 2013. REUTERS/Lisi Niesner