Los españoles seguirán tomando las calles en 2013, pero con pocos resultados

lunes 21 de enero de 2013 14:10 CET
 

MADRID (Reuters) - Dos huelgas generales en un año, paros indefinidos en sanidad, servicios mínimos en el transporte público y el poder judicial en pleno plantado ante las sedes de administración de justicia. Las protestas contra los duros ajustes económicos del Gobierno de Mariano Rajoy prendieron la mecha de la movilización en España en 2012, y muchos auguran que continuará ardiendo en 2013, aunque sin muchos resultados.

Después de tres años de profunda crisis económica y con un país en plena recesión, los ciudadanos parecen haberse acostumbrado a tomar las calles y también a sufrir las consecuencias de una oleada de clamor popular como no ocurría desde los tiempos de la Transición a la democracia en la década de los 70.

Y de fondo, una sociedad sensibilizada y cada vez más escéptica con la clase política que ve cómo se recortan sus ingresos a la vez que el sector bancario, al que muchos culpan de sus problemas, recibe un rescate internacional de hasta 100.000 millones de euros.

A la luz de las previsiones económicas, el Gobierno del Partido Popular tendrá que mentalizarse de que la "invasión" de la calle continuará, aunque los analistas coinciden en que es poco probable que las movilizaciones fuercen un cambio de rumbo en la política de recortes de un Ejecutivo que se siente fuerte amparado por su mayoría absoluta en el Parlamento.

El propio Rajoy ha pronosticado que 2013 será un año "muy duro", en el que no obstante comenzarán a verse algún dato positivo para el empleo y crecimiento para el segundo semestre.

"La estrategia del Gobierno es resistir, no hacer ninguna concesión y aguantar con la esperanza de que la economía comience a mejorar a finales de 2013 o en 2014. Eso, de verdad, es bastante improbable", dijo a Reuters el analista Miguel Murado.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) predijo que la economía española se contraerá un 1,3 por ciento en 2012 y un 1,4 por ciento este año.

"Llegará un punto de tensión máxima en que haya un divorcio total entre el Gobierno y la calle. En la calle habrá muchas protestas y el Gobierno lógicamente seguirá con su política", agregó Murado. "Creo que el Gobierno y la calle están condenados a no entenderse".

Jueces, trabajadores de los servicios de recogida de basuras, médicos, catedráticos o conductores de autobús han estado de acuerdo en señalar que las medidas de ajuste destinadas a cumplir el objetivo de déficit del 6,3% del PIB en 2012 y un 4,5% en 2013, en un país en el que una de cada cuatro personas está desempleada, están afectando sobre todo a las clases medias y a los colectivos más sensibles.   Continuación...

 
Dos huelgas generales en un año, paros indefinidos en sanidad, servicios mínimos en el transporte público y el poder judicial en pleno plantado ante las sedes de administración de justicia. Las protestas contra los duros ajustes económicos del Gobierno de Mariano Rajoy prendieron la mecha de la movilización en España en 2012, y muchos auguran que continuará ardiendo en 2013, aunque sin muchos resultados. En la imagen, trabajadores de la sanidad madrileña en una protesta en la capital española, el 13 de enero de 2013. REUTERS/Susana Vera