El BCE pronostica un sombrío 2013 y luego una recuperación gradual

jueves 6 de diciembre de 2012 15:37 CET
 

FRÁNCFORT, Alemania (Reuters) - El Banco Central Europeo recortó el jueves sus proyecciones para la economía de la zona euro, indicando que es muy probable una contracción el próximo año antes de un viraje al crecimiento en 2014.

El BCE rebajó sus estimaciones para el Producto Interior Bruto (PIB) del próximo año a un rango entre una caída del 0,9 por ciento y un crecimiento de apenas un 0,3 por ciento.

El banco también rebajó marginalmente sus proyecciones para el PIB de 2012, a una media del -0,5 por ciento frente al -0,4 por ciento de hace tres meses.

Previamente había pronosticado un rango del -0,4 por ciento al 1,4 por ciento para 2013, sugiriendo que era más probable que la economía crezca a que se contraiga.

"Se espera que la debilidad económica de la zona euro se extienda al próximo año", dijo Mario Draghi, presidente del BCE. "Una recuperación gradual debería comenzar a finales de 2013".

En su primera proyección para 2014, el cuerpo técnico del BCE pronostica un crecimiento del PIB en un rango del 0,2 por ciento a un 2,2 por ciento.

Las proyecciones macroeconómicas de diciembre también recortaron las previsiones para la inflación el próximo año a entre el 1,1 por ciento y el 2,1 por ciento, frente a la estimación anterior del 1,3-2,5 por ciento.

TIPOS ESTABLES

Por otra parte, El BCE mantuvo su tipo de interés referencial en el mínimo histórico del 0,75 por ciento, resistiéndose a efectuar cualquier relajación en su política, mientras evalúa las perspectivas económicas a la espera de una oportunidad para utilizar su nuevo programa de compra de bonos.   Continuación...

 
El Banco Central Europeo recortó el jueves sus proyecciones para la economía de la zona euro, indicando que es muy probable una contracción el próximo año antes de un viraje al crecimiento en 2014. Imagen del 6 de diciembre, el presidente del BCE, Mario Draghi, en la rueda de prensa mensual en la sede de la institución, en la ciudad alemana de Fráncfort. REUTERS/Lisi Niesner