Los jefes de Finanzas de la UE afrontan el trabajo sin hacer
BRUSELAS (Reuters) - Los responsables de la zona euro advierten en contra de esperar acciones rápidas por parte de los ministros de Finanzas de la zona euro en su reunión del lunes para tratar de arreglar la maraña de cierres en falso de la crisis y desacuerdos que dejó la cumbre europea de la semana pasada.
Completar las cuestiones de la supervisión bancaria, el uso del dinero para rescates, la ayuda a España y Chipre y cómo bregar con Grecia podría llevar meses pese a la presión de los mercados financieros para que se conozcan los detalles.
Los líderes de las 17 naciones que comparten el euro alcanzaron un acuerdo hace una semana para a dar al BCE un mayor control sobre sus bancos y para usar el dinero de los fondos de rescate para reducir los costes de financiación de los países.
Pero después de ir un paso más allá de lo que esperaban muchos diplomáticos, responsables financieros e inversores, los aspectos clave siguen siendo vagos. El marco temporal podría estar ya retrasándose y crece la oposición en países como Holanda y Finlandia.
"Hay un problema finlandés. Hay un problema holandés. Hay un problema alemán también", dijo un diplomático de la zona euro, apuntando a las reservas de aquellos países respecto a lo acordado en la cumbre y a la resistencia de la canciller alemana, Angela Merkel, a ayudar a sus socios sin que pasen por unas estrictas condiciones.
"No veo un paquete terminado para el lunes. Trabajarán hasta el final de julio o el inicio de agosto sobre estas cosas", añadió el diplomático, que está implicado en las preparaciones de la reunión del Eurogrupo.
La repleta agenda de la reunión podría obstaculizar los avances. Debatir un paquete de ayuda para los bancos españoles, la petición de ayuda de emergencia de Chipre y la posibilidad de relajar las condiciones del segundo rescate a Grecia también están encima de la mesa.
Los dirigentes de la zona euro se han comprometido a una supervisión a los bancos liderada por el BCE, que permitiría al fondo permanente de rescate (MEDE) recapitalizar directamente a los bancos en lugar de prestar a los gobiernos.
Esto se percibe como una gran concesión para España, que ha pedido un rescate de hasta 100.000 millones de euros para sus bancos pese a que no quiere ver ese dinero sumado a su deuda y que la empuje a un eventual rescate soberano. Continuación...

