10 de septiembre de 2016 / 10:02 / en un año

BREAKINGVIEWS- Las políticas antiinmigración son una mala estrategia económica

En la imagen, Ana Gómez lleva una gorra que dice "Los inmigrantes hacen grande a EEUU", en un mitin de Hillary Clinton en la Universidad de South Florida en Tampa, Florida, 6 de septiembre de 2016.Brian Snyder

WASHINGTON (Reuters Breakingviews) - Las políticas contrarias a la inmigración pueden dar buenos resultados en la televisión en algunas partes de EEUU, pero suponen una mala decisión económica en el resto del mundo. El candidato presidencial republicano Donald Trump ha aumentado la dureza de su discurso contra los extranjeros. Quiere reforzar los equipos de deportación e incluso suspender la concesión de algunos permisos de residencia (la denominada "tarjeta verde"). Se trata de planes costosos que exigirían la contratación adicional de miles de funcionarios.

Trump argumentó la semana pasada que el coste de los inmigrantes ilegales para Estados Unidos era de más de 113.000 millones de dólares al año. Este cálculo parece elevado, pero se queda en poca cosa al compararlo con el coste de los programas que propone para solucionarlo, que podrían superar el billón de dólares, según un análisis de Breakingviews.

En primer lugar, está el plan para deportar a 11 millones de ilegales inmigrantes que viven en el país. Aún no está claro si Trump mantiene ese compromiso dado que dijo que podrían ser objeto de deportación pero también dijo que "la disposición apropiada de los que queden" se decidiría después. Si llevara a cabo su compromiso inicial para obligarles a irse, sería la parte más cara de su plan.

Agentes del departamento de inmigración han estimado que cada deportación cuesta unos 12.500 dólares, con un total de 3.000 millones de dólares por las 235.000 personas que tuvieron que salir del país en 2015. Deportar a 11 millones de personas sería una tarea costosa para la que harían falta más de 80.000 agentes de detención más, casi 315.000 camas más, y 50.000 vuelos y billetes de autobús adicionales, según American Action Forum. Esta organización estima que costaría hasta 300.000 millones de dólares si se llevara a cabo en dos años, aunque podría llevar hasta 20 años.

Un coste aún mucho mayor procedería de la pérdida de producción por la salida de estos inmigrantes ilegales, ya que unos 7 millones de ellos son parte de la fuerza laboral de EEUU. La producción caería en hasta 623.000 millones si se fueran, según AAF. Casi otros 30.000 millones dólares se perderían en ingresos tributarios federales y locales que pagan esos trabajadores y en aportaciones a fondos fiduciarios para la Seguridad Social y Medicare (programa público de cobertura sanitaria), según estudios de la Administración de la Seguridad Social y otras agencias.

Por otra parte, permitir que los inmigrantes se queden daría un impulso adicional a los ingresos del gobierno ya que con el tiempo supondría el pago de más impuestos por su parte.

La Oficina de Presupuestos del Congreso estimó en 2015 que la legislación conocida como "Dream Act", que habría concedido la residencia legal a parte de los inmigrantes ilegales, habrá supuesto unos 2.300 millones de dólares más en ingresos públicos, frente a los 1.100 millones de dólares estimados en gastos extra de la Seguridad Social y préstamos a estudiantes, entre otros.

Una idea sobre cuya aplicación Trump no ha mostrado dudas es la construcción de un muro en la frontera sur con México. Las estimaciones del coste por parte de Trump han variado, aunque él asegura que será México quien lo pague. Expertos en ingeniería estiman que el gasto en un muro de más 3.000 kilómetros, cuya construcción llevaría al menos cinco años, sería de unos 25.000 millones de dólares. Recientemente, Trump dijo que el muro tendría una tecnología avanzada que incluiría unos sensores por encima y por debajo del suelo, lo que aumentaría la factura.

El magnate de Nueva York también quiere suspender los visados para la gente en países con procesos de selección inadecuados, aunque no ha definido los criterios para ese umbral. Antes ha señalado que quiere prohibir la entrada de todos los musulmanes, lo que le costaría hasta 18.000 millones de dólares en ingresos perdidos de turismo al año. Estados Unidos no registra los datos sobre la religión de los visitantes, pero solo con las llegadas de Oriente Próximo el gasto de los turistas ascendió a casi 7.000 millones en 2014, según del departamento de turismo de EEUU.

Trump ha dicho que acabaría con un programa que permite a los extranjeros, principalmente de Europa, ir a Estados Unidos sin visado. El gobierno estadounidense estima que estos viajeros gastan unos 84.000 millones de dólares al año. Trump también quiere un "certificado ideológico" para que los procesos de filtrado garanticen que solo quienes "comparten nuestros valores" entran en el país. No está claro cómo funcionaría el programa, aunque este veto adicional también tendría un coste multimillonario.

Los planes de Trump también afectarían a mucha más gente además de los 11 millones de inmigrantes ilegales. Entre los que tienen más posibilidades de verse afectados está el millón de personas que reciban tarjetas verdes cada año. Trump dijo que quería suspender la concesión de nuevas tarjetas a los trabajadores extranjeros. Incluyendo a familiares, que suponen la mayor parte de residentes permanentes, el instituto Cato estimó que el plan de Trump podría afectar a un 63 por ciento de los titulares de tarjetas verdes. También limitaría de manera importante los 85.000 trabajadores extranjeros cualificados que van al país cada año con visados H-1B.

Trump también quiere echar abajo la medida introducida por el presidente Barack Obama en 2011 que concedió la residencia a ciertos inmigrantes ilegales que llegaron a Estados Unidos siendo niños. El programa tiene unas 730.000 personas registradas. Programas como los visados para intercambios culturales y académicos, que Trump considera programas laborales para jóvenes extranjeros, también se eliminarían, afectando a unas 171.000 personas.

Se puede argumentar que una sociedad más diversa da otros beneficios que no se miden fácilmente en dólares. Pero basta con analizar el coste de las políticas antiinmigración en términos estrictamente económicos para comprobar que no tienen sentido económico. Las medidas nacionalistas de Trump costarían mucho más de lo que dice.

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En Twitter twitter.com/GinaChon traducido por Tomás Cobos

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