BREAKINGVIEWS- Las políticas antiinmigración son una mala estrategia económica

sábado 10 de septiembre de 2016 12:00 CEST
 

Por Gina Chon

WASHINGTON (Reuters Breakingviews) - Las políticas contrarias a la inmigración pueden dar buenos resultados en la televisión en algunas partes de EEUU, pero suponen una mala decisión económica en el resto del mundo. El candidato presidencial republicano Donald Trump ha aumentado la dureza de su discurso contra los extranjeros. Quiere reforzar los equipos de deportación e incluso suspender la concesión de algunos permisos de residencia (la denominada "tarjeta verde"). Se trata de planes costosos que exigirían la contratación adicional de miles de funcionarios.

Trump argumentó la semana pasada que el coste de los inmigrantes ilegales para Estados Unidos era de más de 113.000 millones de dólares al año. Este cálculo parece elevado, pero se queda en poca cosa al compararlo con el coste de los programas que propone para solucionarlo, que podrían superar el billón de dólares, según un análisis de Breakingviews.

En primer lugar, está el plan para deportar a 11 millones de ilegales inmigrantes que viven en el país. Aún no está claro si Trump mantiene ese compromiso dado que dijo que podrían ser objeto de deportación pero también dijo que "la disposición apropiada de los que queden" se decidiría después. Si llevara a cabo su compromiso inicial para obligarles a irse, sería la parte más cara de su plan.

Agentes del departamento de inmigración han estimado que cada deportación cuesta unos 12.500 dólares, con un total de 3.000 millones de dólares por las 235.000 personas que tuvieron que salir del país en 2015. Deportar a 11 millones de personas sería una tarea costosa para la que harían falta más de 80.000 agentes de detención más, casi 315.000 camas más, y 50.000 vuelos y billetes de autobús adicionales, según American Action Forum. Esta organización estima que costaría hasta 300.000 millones de dólares si se llevara a cabo en dos años, aunque podría llevar hasta 20 años.

Un coste aún mucho mayor procedería de la pérdida de producción por la salida de estos inmigrantes ilegales, ya que unos 7 millones de ellos son parte de la fuerza laboral de EEUU. La producción caería en hasta 623.000 millones si se fueran, según AAF. Casi otros 30.000 millones dólares se perderían en ingresos tributarios federales y locales que pagan esos trabajadores y en aportaciones a fondos fiduciarios para la Seguridad Social y Medicare (programa público de cobertura sanitaria), según estudios de la Administración de la Seguridad Social y otras agencias.

Por otra parte, permitir que los inmigrantes se queden daría un impulso adicional a los ingresos del gobierno ya que con el tiempo supondría el pago de más impuestos por su parte.

La Oficina de Presupuestos del Congreso estimó en 2015 que la legislación conocida como "Dream Act", que habría concedido la residencia legal a parte de los inmigrantes ilegales, habrá supuesto unos 2.300 millones de dólares más en ingresos públicos, frente a los 1.100 millones de dólares estimados en gastos extra de la Seguridad Social y préstamos a estudiantes, entre otros.

Una idea sobre cuya aplicación Trump no ha mostrado dudas es la construcción de un muro en la frontera sur con México. Las estimaciones del coste por parte de Trump han variado, aunque él asegura que será México quien lo pague. Expertos en ingeniería estiman que el gasto en un muro de más 3.000 kilómetros, cuya construcción llevaría al menos cinco años, sería de unos 25.000 millones de dólares. Recientemente, Trump dijo que el muro tendría una tecnología avanzada que incluiría unos sensores por encima y por debajo del suelo, lo que aumentaría la factura.   Continuación...

 
En la imagen, Ana Gómez lleva una gorra que dice "Los inmigrantes hacen grande a EEUU", en un mitin de Hillary Clinton en la Universidad de South Florida en Tampa, Florida, 6 de septiembre de 2016.  REUTERS/Brian Snyder