23 de agosto de 2016 / 11:32 / en un año

El escepticismo reina entre los inversores antes del discurso de la presidenta de la Fed

La presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, tendrá al final de la semana la difícil tarea de convencer a los mercados financieros de que puede guiar a un banco central dividido hacia un alza de tipos de interés este año, tras iniciar 2016 con cuatro incrementos en el radar. En la imagen de archivo, la funcionaria en una rueda de prensa en Washington, DC, el 17 de junio de 2015.Carlos Barria/

WASHINGTON (Reuters) - La presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, tendrá al final de la semana la difícil tarea de convencer a los mercados financieros de que puede guiar a un banco central dividido hacia un alza de tipos de interés este año, tras iniciar 2016 con cuatro incrementos en el radar.

Yellen es la oradora principal de una conferencia bancaria global que se celebra jueves y viernes en Jackson Hole, en Wyoming, y el viernes pronunciará un esperado discurso que tradicionalmente que los jefes de la Fed han usado para señalar la dirección de su política monetaria.

Los funcionarios de la Fed comenzaron el año con el viento a su favor tras haber sacado adelante un alza de tipos en diciembre, la primera en casi una década. Sus pronósticos entonces eran que la economía era lo suficientemente fuerte como para aguantar cuatro subidas más en 2016.

Pero la política de la Fed se ha visto truncada por una economía golpeada por una desaceleración del crecimiento mundial, la volatilidad de los mercados financieros -primero ante la preocupación por China y luego por la decisión de los británicos de abandonar la Unión Europea- y por datos macro irregulares.

Con solamente tres reuniones más en el año, los inversores se preguntan si finalmente la Fed tomará la decisión de actuar.

"Se puede decir todo lo que se quiera, pero el hecho está ahí: en los últimos siete años hemos tenido una miserable alza de 25 puntos básicos. Muestren algo concreto", dijo Don Ellenberger, gestor de carteras de Federated Investors en Pittsburgh.

Los precios de los contratos de futuros de las tipos de los fondos federales sugieren que los inversores casi no ven probabilidades de un alza de tipos en septiembre y en noviembre, y que están divididos sobre qué pasará en la última reunión del año en diciembre.

Si Yellen no consigue convencer a Wall Street sobre el curso de la política monetaria, un alza de los tipos podría desencadenar un desorden financiero como el que se vio en 2013, cuando el anuncio del final del programa de compra de bonos del banco central pilló a los inversores con la guardia baja.

"Su tarea es difícil", dijo el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, James Bullard, a periodistas la semana pasada.

Bullard, quien ha criticado una estrategia de comunicación de la Fed que considera muy confusa para el publico, dijo que estaba sorprendido de que la distancia entre las expectativas del banco central y las de los mercados siguiera siendo tan amplia.

Los inversores apostaban en diciembre de 2015 por dos alzas de tipos en el año siguiente, lo que se comparaba con las cuatro a las que apuntaba la Fed. Las perspectivas eran casi iguales a las que cada lado tenía un año antes, en diciembre de 2014.

La brecha ahora es más amplia. Los funcionarios anticipan tres alzas en 2017, además de dos este año. Los mercados financieros, en cambio, indican que los inversores sólo ven un aumento del coste del crédito desde ahora hasta fines de 2017.

"Todavía tenemos esta desconexión entre los mercados y la Fed", dijo Bullard.

UN PROBLEMA DE CREDIBILIDAD

A algunos de los funcionarios de la Fed les preocupa que la economía, que ha mostrado sólidos aumentos del empleo pero tasas de inflación preocupantemente débiles, esté atascada en una senda de crecimiento flojo que requiera años de bajos tipos de interés y nuevas herramientas de política monetaria.

Las tensiones entre quienes creen que es el momento de subir los tipos y aquellos que quieren esperar se hicieron evidentes en las minutas de la más reciente reunión de política monetaria de la Fed, el 26 y 27 de julio, que se publicaron la semana pasada.

Yellen ha buscado que la Fed prescinda del enfoque conocido como "orientación futura", una herramienta de comunicación que se ha usado para garantizar al mercado que la política monetaria seguirá siendo expansiva. El actual sesgo de la Fed es que "depende de las cifras" y que un alza puede decidirse en cualquier reunión.

El economista de Barclays Michael Gapen dice que Yellen podría usar el discurso de Jackson Hole para ofrecer un mensaje concreto: que habrá un alza en los próximos meses si el empleo se mantiene sólido en Estados Unidos. De otra manera, se arriesga a que los inversores sigan dudando de los futuros incrementos en los fondos federales, añadió.

"Se preguntan si alguna vez verá las cifras que justifiquen un alza de tipos", insistió Gapen. "Creo que tiene un problema de credibilidad con los mercados".

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