11 de agosto de 2016 / 6:36 / hace un año

Acreedores de Abengoa anuncian el acuerdo definitivo para burlar la quiebra

Más de un año después de la fallida ampliación de capital que abrió la caja de los truenos en Abengoa, los principales bancos y bonistas de la empresa sevillana anunciaron un plan de rescate que necesitará la rúbrica del 75 por ciento de sus acreedores si la compañía quiere evitar la mayor quiebra de la historia de España. En la imagen de archivo, una torre de Abengoa cerca de Sanlúcar la Mayor. REUTERS/Marcelo del Pozo

MADRID (Reuters) - Más de un año después de la fallida ampliación de capital que abrió la caja de los truenos en Abengoa, los principales bancos y bonistas de la empresa sevillana anunciaron un plan de rescate que necesitará todavía la rúbrica del 75 por ciento de sus acreedores si la compañía quiere evitar la mayor quiebra de la historia de España.

Finalmente los fondos para recapitalizar la empresa serán de 1.170 millones de euros, además de avales por importe de 307 millones de euros, en línea con las estimaciones de entre 1.500 y 1.800 millones que se habían manejado inicialmente.

Sin embargo el acuerdo anunciado no despeja del todo el camino y a diferencia del plan de viabilidad inicial anunciado en marzo, Abengoa no indica qué porcentaje de la deuda financiera representan estos grandes acreedores y no tiene previsto dar más explicaciones sobre el plan actualizado hasta el próximo martes en una teleconferencia.

En el plan original, el respaldo inicial era del 40 por ciento de la deuda y para la prórroga de seis meses que el juez que lleva el preconcurso concedió en abril tuvo que recabar apoyos por el 60 por ciento.

Una portavoz de Abengoa declinó hacer comentarios al respecto.

“Es una noticia positiva para Abengoa y sus acreedores haber alcanzado un acuerdo de reestructuración financiera”, dijo el jueves Andrew Moulder, analista de CreditSights, recordando que no es la primera vez que la compañía anuncia un acuerdo que luego ha quedado en pólvora mojada porque las condiciones no se han cumplido.

“No estamos seguros de las condiciones exactas, o de la facilidad o dificultad en alcanzarlas, pero Abengoa hará una presentación el martes y probablemente entonces habrá más detalles”, añadió.

NUEVA ESTRUCTURA DE DEUDA Y CAPITAL

En un hecho relevante enviado en la madrugada del jueves, Abengoa señaló que parte de los nuevos préstamos acordados ya han sido anticipados por sus bancos y bonistas en el último año, en medio de la fuerte crisis de liquidez que sufre el grupo de ingeniería y renovables desde hace muchos meses.

Abengoa dijo que un grupo de fondos especializados en deuda con riesgo de impago o “distress” -Abrams Capital, Baupost Group, Canyon Capital Advisors, Centerbridge Partners, D.E. Shaw group, Elliott Management, Hayfin Capital Management, KKR Credit, Oaktree Capital Management y Värde- se han comprometido ya a aportar la financiación y que los avales ya estaban asegurados por la banca.

Tras la reestructuración, los acreedores de Abengoa podrían alcanzar hasta el 95 por ciento del capital de la empresa, quedando al menos el 5 por ciento restante en manos de accionistas actuales como Inversión Corporativa, el holding que agrupa a las familias fundadoras de Abengoa. Estos últimos, podrían sumar un 5 por ciento adicional si en un plazo de 8 años la compañía devuelve todas sus deudas.

La financiación tiene tres tramos, destacando un crédito de 945 millones con vencimiento a casi 4 años, garantizado con activos como la planta de cogeneración A3T y la participación en la joya de la corona del grupo, la filial estadounidense Atlántica Yield. La suscripción de este préstamo daría derecho a recibir un 30 por ciento del nuevo capital social.

Además, hay otro tramo a cuatro años por 194,5 millones de euros y respaldado con activos de ingeniería a cambio de un 15 por ciento del capital, y un tercero de 30 millones con el mismo vencimiento para asegurar la financiación adicional necesaria para concluir la construcción de la mencionada planta mexicana. Este daría derecho a un 5 por ciento del capital, mientras que los avalistas se quedarían con otro 5 por ciento.

El resto de los acreedores podrán adherirse al plan de rescate capitalizando el 70 por ciento de la deuda y refinanciando el resto en un plazo de hasta seis años, a cambio del 40 por ciento del capital de la nueva Abengoa.

Eso, o asumir una quita del 97 por ciento y recibir el 3 por ciento de la deuda a los 10 años, sin intereses ni posibilidades de capitalización, dijo Abengoa en su comunicado nocturno.

Abengoa no precisó cuándo se liberarán los fondos del rescate, aunque lo previsible es que no se produzca hasta tener el respaldo del 75 por ciento de los acreedores, algo que según una fuente con conocimiento de la situación podría producirse en la primera semana de septiembre.

“Los asesores están elaborando el acuerdo marco de reestructuración para plasmarlo en un documento legal y lograr las adhesiones requeridas. Esto se espera tener en un plazo de dos o tres semanas como máximo desde la elaboración del documento”, dijo la fuente.

Entretanto, la empresa sevillana sigue padeciendo unas estrecheces de caja que incluso comprometen la nómina de sus trabajadores, mientras sigue inmersa en un proceso de reconversión y venta masiva de activos para aligerar su estructura de costes.

MÁS DETALLES, EL MARTES MIENTRAS SIGUE LA CUENTA ATRÁS

Los asesores de Abengoa (Lazard y Cortés Abogados), los bancos (KPMG) y los bonistas (Houlihan Lokey) explicarán los términos actualizados del plan de viabilidad en una teleconferencia el próximo martes 16 de agosto a las 1800 horas.

En el principio de acuerdo anunciado en marzo, la intención de la reestructuración era recortar la deuda financiera a casi la mitad desde los 9.395 millones del cierre de 2015 y que la compañía empezase a ser operativamente rentable a partir del año que viene.

Tras el acuerdo se abre una fase en la que el resto de los acreedores -hasta alcanzar el preceptivo 75 por ciento de una deuda declarada de alrededor de 9.500 millones- debe dar su aprobación antes de finales de octubre, cuando vence el plazo que el juzgado sevillano le dio a la empresa en abril para renegociar sus deudas.

La demora en el anuncio del plan, que algunas fuentes esperaban para julio, exige todavía más apremio en los próximos pasos del particular vía crucis del grupo sevillano.

La compañía tendrá que darse prisa para lograr que al menos las tres cuartas partes del pasivo financiero se adhiera al plan y que luego sus accionistas lo bendigan en una junta que previsiblemente se celebraría en octubre.

Abengoa dijo el jueves que en la junta se plantearía a los accionistas unificar la actual estructura de cotización doble, aunque matizó que “no se trata de una condición necesaria del acuerdo de reestructuración”.

Gracias a esta estructura dual, las familias fundadoras han controlado férreamente la empresa a pesar de no alcanzar el 30 por ciento del capital y, según dijeron algunas fuentes a Reuters, algunos acreedores habían exigido su eliminación y la aplicación de más controles de gobierno corporativo.

Con todas las aprobaciones ya bajo el brazo, deberá presentar antes del 29 de octubre la solicitud de homologación de deuda ante el juez, que concedió al grupo una prórroga después de que este consiguiese los apoyos necesarios.

Por la tarde, las volátiles acciones B de Abengoa se daban la vuelta y perdían un 6,2 por ciento a las 14:47 horas, tras abrir con avances cercanos al 10 por ciento.

Editado por Carlos Ruano

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