El "brexit" abre una vía de agua en la banca desde Milán a Lisboa

jueves 7 de julio de 2016 17:28 CEST
 

Por John O'Donnell y Andrei Khalip

FRANCFORT/LISBOA (Reuters) - Las consecuencias de la decisión de Reino Unido de dejar la Unión Europea se han extendido por toda Europa hasta su extremo sur, donde Portugal está tratando de contener en silencio una crisis bancaria.

Desde el shock que provocó la decisión del "brexit" el 23 de junio, la atención del sector bancario se ha centrado principalmente en Italia, donde la morosidad es una preocupación y las acciones de las entidades financieras se han desplomado, al igual que la confianza.

Las tensiones políticas en Europa también se han profundizado: Roma y Lisboa están tratando de flexibilizar las normas europeas para ayudar a los bancos en problemas pero se están encontrando con la resistencia de la potencia económica Alemania y el ejecutivo Europeo, la Comisión Europea.

"Está poniendo a todo el sistema bancario bajo presión", dijo Gunnar Hokmark, diputado del Parlamento Europeo, haciéndose eco del nerviosismo expresado por inversores entrevistados por Reuters.

"Será grave para países con una situación frágil", dijo Hokmark, que ayudó a redactar la normativa que impone las pérdidas a los bonistas y grandes depositantes de los bancos quebrados, que Portugal e Italia quieren suavizar para permitir la ayuda estatal.

Los problemas de Portugal han atraído menos titulares que los de Italia, pero sus consecuencias no tienen por qué ser menos dolorosas. Las estadísticas muestran que los ahorros portugueses se están gastando, al contrario que en Italia, y la deuda privada es mucho mayor.

Un responsable de la Unión Europea que pidió no ser identificado dijo que la situación de Portugal era tan crítica como la de Italia pero era poco probable que se tratase con indulgencia porque era más pequeño y no suponía una amenaza "sistémica" a la estabilidad financiera de Europa.

Portugal discrepa.   Continuación...

 
Las consecuencias de la decisión de Reino Unido de dejar la Unión Europea se han extendido por toda Europa hasta su extremo sur, donde Portugal está tratando de contener en silencio una crisis bancaria. en la imagen, la sede del portugués Caixa Geral de Depositos en Lisboa, el 21 de julio de  2010. REUTERS/Jose Manuel Ribeiro