Accionistas de portugués BPI rechazan la reelección del CEO

jueves 28 de abril de 2016 18:00 CEST
 

Por Sergio Goncalves

OPORTO (Reuters) - Los accionistas de banco portugués BPI rechazaron el jueves una propuesta de reelección de su primer ejecutivo Fernando Ulrich, en una señal de crecientes tensiones entre los dos principales accionistas.

El español Caixabank, que posee una participación del 44 por ciento en BPI, lanzó una OPA la semana pasada por la entidad portuguesa a pesar de la oposición de la inversora angoleña Isabel dos Santos, que tiene una participación del 18,6 por ciento.

BPI dijo en un comunicado que sólo el 63,6 por ciento de los accionistas votaron a favor de dos propuestas en la junta de accionistas celebrada el jueves, por debajo de la mayoría necesaria de dos tercios.

Además de la reelección del director general, el voto también habría dado autorización para que cualquier potencial aumento de capital por hasta 500 millones de euros.

El actual director general, que tiene 63 años, y el consejo seguirán en el cargo un año más, pero bajo las normas actuales los consejeros delegados sólo pueden ser reelegidos si son menores de 62 años.

BPI no ha anunciado ningún plan para ampliar capital, y si es necesario este tipo de operación, los accionistas tendrán que pronunciarse.

El presidente de BPI, Artur Santos Silva, dijo que el banco llevaría las dos propuestas a una nueva votación después del 1 de julio, cuando entra en vigor un cambio en la ley sobre las limitaciones que actualmente limitan los derechos de voto en la entidad.

"Estoy muy tranquilo", dijo Santos Silva. "El problema de la limitación de los accionistas tiene una vida útil corta, tenemos en marcha una oferta pública de adquisición por el mayor accionista"   Continuación...

 
Los accionistas de banco portugués BPI rechazaron el jueves una propuesta de reelección de su primer ejecutivo Fernando Ulrich, en una señal de crecientes tensiones entre los dos principales accionistas. Imagen del logo del banco portugués BPI en una de sus oficinas en Lisboa, Portugal el 21 de marzo de 2016.  REUTERS/Rafael Marchante