Las muertes por exceso de trabajo aumentan en sectores vulnerables en Japón

domingo 3 de abril de 2016 12:50 CEST
 

Por Stanley White

TOKIO (Reuters) - Japón es testigo de un número sin precedentes de reclamaciones de compensación relacionadas con la muerte por exceso de trabajo o "karoshi", un fenómeno que antes estaba asociado con el hombre asalariado, aunque cada vez afecta más a jóvenes y mujeres.

La demanda laboral, situada en 1,28 puestos de trabajo por cada solicitante de empleo, es la más alta desde 1991, un dato que debería ayudar al primer ministro japonés, Shinzo Abe, a conseguir atraer a más personas al mercado laboral para compensar el efecto de la reducción de su población.

Sin embargo, la laxa aplicación de la legislación laboral permite que las empresas presionen más a sus empleados, hasta en ocasiones tener consecuencias trágicas.

Las demandas de indemnización por 'karoshi' alcanzaron el récord de 1.456 en un año, desde marzo de 2015, según datos del Ministerio de Trabajo, con casos que se concentran en la atención sanitaria, servicios sociales, transporte y construcción, todas ellas áreas que tienen una escasez de personal crónica.

Hiroshi Kawahito, secretario general del Consejo Nacional de Defensa para las víctimas de 'karoshi', dijo que el número real era probablemente 10 veces mayor, ya que el gobierno es reacio a reconocer este tipo de incidentes.

"El gobierno organiza muchas conferencias y diseña carteles sobre el problema, pero es propaganda", dijo.

"El verdadero problema es la reducción de horas de trabajo y el gobierno no está haciendo suficiente", añadió.

El Ministerio de Empleo no respondió a solicitudes de comentarios.   Continuación...

 
Japón es testigo de un número sin precedentes de reclamaciones de compensación relacionadas con la muerte por exceso de trabajo o "karoshi", un fenómeno que antes estaba asociado con el hombre asalariado, aunque cada vez afecta más a jóvenes y mujeres. En la imagen de archivo, trabajadores de la construcción trabajando por la noche en el centro de Tokio. REUTERS/Thomas Peter