La política experimental del BCE abre una brecha norte-sur en sector bancario

miércoles 30 de marzo de 2016 09:02 CEST
 

Por Arno Schuetze y Jesús Aguado

FRÁNCFORT/ MADRID (Reuters) - Mientras el Banco Central Europeo se desenvuelve por el poco familiar mundo de los tipos de interés negativos y trata de incentivar a la banca para que conceda préstamos a empresas y consumidores, comienza a abrirse una brecha divisoria entre los prestamistas del norte y el sur de Europa.

En los países del norte, la anémica demanda de préstamos y un sistema financiero con importante liquidez implica que los bancos asumen la mayoría de los costes. Éstos deben pagar al BCE por depositar sus fondos al final del día y ni tienen necesidad del dinero fácil que ofrece.

En los países del sur, los prestamistas están dispuestos a hacer uso del programa de préstamos del BCE y muchos de ellos están preparados para conseguir un impulso instantáneo de sus márgenes de beneficio en cuanto entre en vigor en junio.

Bajo el esquema del BCE, se ofrecerán préstamos a cuatro años con interés cero. Los bancos que presten a destinan a hogares y empresas más dinero de un importe prefijado, tendrán una reducción de un valor mayor que la propia tasa de depósito - en otras palabras, se les pagará por prestar.

La división norte-sur existente muestra los desafíos a los que debe enfrentarse una política monetaria unitaria destinada a 19 naciones distintas.

El BCE podría escudarse en los datos que muestran que los préstamos en la zona euro están creciendo a su mayor ritmo desde 2011 para justificar sus políticas. Pero los bancos alemanes dicen que están siendo penalizados por medidas que sólo aportan beneficios a sus homólogos del sur de Europa y advierten de que éstas podrían causar que el dinero barato fluya hacia el lado equivocado de la economía.

Un portavoz del BCE dijo que los objetivos del programa eran estimular el crédito bancario en la economía real. "Corresponde individualmente a los bancos de la zona euro a decidir si quieren participar".

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Mientras el Banco Central Europeo se desenvuelve por el poco familiar mundo de los tipos de interés negativos y trata de incentivar a la banca para que conceda préstamos a empresas y consumidores, comienza a abrirse una brecha divisoria entre los prestamistas del norte y el sur de Europa.  En la imagen, la sede del BCE iluminada con el símbolo del euro, en Fráncfort, Alemania, el 12 de marzo de 2016. REUTERS/Kai Pfaffenbach