España mira más allá del récord de turistas y quiere más gasto

domingo 31 de enero de 2016 10:22 CET
 

Por Sonya Dowsett

MAGALUF, Mallorca (Reuters) - A espaldas de la playa de arena blanca que atrajo en un primer momento a los turistas a Magaluf en los años 60 hay un nuevo desarrollo urbanístico, dentro de un plan para transformar un centro de turismo barato donde corre el alcohol a raudales en un destino vacacional de alta gama para familias y parejas.

El proyecto de remodelación de 187 millones de euros incluye el derribo de edificios viejos y la creación de calles peatonales.

El caso de Magaluf muestra cómo la industria del turismo española está tratando de mirar más allá del nuevo récord de turistas y aspira a que los visitantes gasten más en un sector que supone el 11 por ciento del Producto Interior Bruto y que emplea a dos millones de personas.

Eso significa mejorar la calidad y la oferta de un rango más amplio de actividades, más allá de beber y tomar el sol.

"Un turismo que se enfoque solo en precios y solo en sol y playa es un turismo que funciona, pero a largo plazo no sobrevivirá" dijo Ricard Santoma, director general de la Escuela de Turismo y Dirección Hotelera Sant Ignasi de Barcelona.

"El reto es atraer a un turista que esté dispuesto a traer un poco más de dinero", agregó.

El éxito del sector es vital para que España se asegure de que su economía puede volver a crecer este año y para rebajar la tasa de paro, situada en el 20,9 por ciento, en un momento de inestabilidad política.

Más de un mes después de las elecciones generales, los partidos políticos aún no han conseguido llegar a un acuerdo que permita formar un gobierno.   Continuación...

 
A espaldas de la playa de arena blanca que atrajo en un primer momento a los turistas a Magaluf en los años 60 hay un nuevo desarrollo urbanístico, dentro de un plan para transformar un centro de turismo barato donde corre el alcohol a raudales en un destino vacacional de alta gama para familias y parejas. En la imagen, varios policías británicos patrullan junto con guardias civiles españoles por las calles de Magaluf, en Mallorca, el 11 de agosto de 2015. REUTERS/Enrique Calvo